domingo, 22 de febrero de 2026

¿Estamos en un Last Dance?

Photos courtesy of motogp.com
Lo escribo para poder contarlo bien. Lo aprendí de Dennis Noyes. Un día entré en la cabina y estaba tecleando en el ordenador con un montón de papeles alrededor. Le dije: ¿colaboras con alguna revista? Me contestó: No, estoy escribiendo lo que voy a decir en la retransmisión, escribo para poder contarlo bien.

Vamos con Marc Márquez. Estamos justo a punto de iniciar la temporada 2026, hoy han acabado los test de Burinam. Tiene 33 años, 9 títulos Mundiales y está cosido y recosido por las lesiones. Vamos a obviar la grande, la del brazo; vamos a obviar la latente, la diplopía. Y nos vamos a quedar con la última: la rotura del ganchito del omóplato derecho (fractura en la base de la apófisis coracoides y afectación de ligamentos). Parecía que no era nada y la recuperación total está siendo más larga de lo que se comunicó en un principio. No sólo se perdió las últimas cinco carreras y el test de Valencia, sino que llegó con cautela al último test de pretemporada. Finalmente se lo semi-arruinó un virus estomacal pero lo importante aquí es la combinación de lesión + edad + recuperación. Dejemos este factor anotado en la pizarra y sigamos con el relato.

Tiene 33 años. Aquí no podemos hacer el ejercicio de buscar la edad media de retirada porque a cada uno le duele el cuerpo de una manera y cada cual tiene motivaciones que le impulsan más allá del criterio de edad biológica. Pero sí hay consenso en que la plenitud competitiva se alcanza acercándote a los 30 y disminuye a partir de ahí. Hace poco Jaime Alguersuari (que antes de promotor y editor también fue piloto) me lo explicó así: hasta los 30 tú vas a las curvas, a partir de los 30 las curvas vienen a ti. Lo que cuesta bajar una décima con 20 años no es el mismo esfuerzo que bajarla con 30.

Tiene 9 títulos de Campeón del Mundo, los mismos que Ubbiali, Hailwood y Rossi, 4 menos que Ángel Nieto y 6 menos que Giacomo Agostini. Está en el Olimpo de la velocidad. Ya. Pertenece. Está. Eso es inamovible. 9 títulos. Si este año fuera otra vez Campeón del Mundo no hay que hacer cuentas complicadas. Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Dejadme que haga una narrativa ficción. Dos en realidad. Voy con la primera: Marc gana el título este año, lo ha hecho sin lesiones y está enterito y con contrato en Ducati Lenovo para 2027. Dice, vamos a por el nuevo reglamento, las nuevas motos, el circuito urbano, Acosta en mi equipo. Vamos a competir. Amo competir. Todo sale bien, la Ducati corre, Marc vuelve a llevarse otro Mundial. Acosta no sabe ni por dónde le da el aire (¿os suena? ¿su compañero de equipo derrotado?) son 11 títulos del Mundo. ¿Por qué no? Por qué no ha sido el lema que Marc ha manejado siempre.

Voy con la segunda narrativa: por qué no. Marc gana el título este año. Son 10. Está indiscutido con Ago y Nieto. Ya. Los tres. Por delante tiene una moto desconocida (reglamento 2027), un promotor que no quiere velocidad, quiere show; y un compañero de equipo dispuesto a morderle. Es algo personal. No es Jorge Lorenzo final de carrera en HONDA, ni Pol Espargaró, ni Alex, ni Dani Pedrosa. Es un chaval con el gen aniquilador. Va a morder. Tiene en su contrato (el que tardó tanto en renovar) una cláusula que le libera cuando él quiera no para ir a otra fábrica, sino para irse a casa. O sea, si me voy a casa, me dejáis ir. Esa fue mi condición para renovar. Y entonces abre un cajón de casa donde hay 10 papeles de gramaje alto, con el membrete de la FIM que le acreditan como Campeón del Mundo de Motociclismo de Velocidad. Tiene 10. Mira a su chica, al perro, al jardín, al calendario con vacaciones marcadas que nunca hizo porque estaba en un quirófano o en un gimnasio recuperándose. Y dice: para qué. Para qué voy a montarme otra vez en esa bestia a pelearme con otros 23. Una voz dentro le dice: porque amas competir. Y él hace la mueca de: me gustaba. Mira la pizarra que dejamos al principio de este texto. La mira Marc. Se la conoce de memoria: lesión + edad + recuperación. Para qué.

Yo lo tendré en cuenta toda esta temporada. Marc no para de lanzar este mensaje. Estoy disfrutando ahora. La decisión será de mi cuerpo más que de la cabeza. No soy el de 2013, no soy ya la hormiga incansable. Soy Mar Márquez.