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domingo, 27 de enero de 2013

El balonmano

Por un momento parecían salvajes pasando a cuchillo al enemigo; era gol tras gol, un parcial de 8-0 al inicio de la segunda parte. Llevaban ocho goles de ventaja y se pusieron 16 arriba. Crecían los cuerpos de los de rojo y se aflojaban los brazos de los blanquitos. Los blanquitos eran Dinamarca, los campeones de Europa. Pasados a cuchillo sin piedad. Defensa como un muro de piedra y brazos como de superhéroes.

En la previa de la retrasmisión el inhalámbrico de TVE intentó una de ponerse la venda antes de la herida, y como todo el mundo andaba con el miedo que imponían los daneses,  preguntó a un jugador alemán (tres veces sub campeón) si la medalla de plata, con el tiempo, se valora más que en el momento de conseguirla. El alemán le dijo: "La medalla de plata es nada. Cambiaba ahora mismo una de oro por las tres de plata que yo tengo." Y eso elevó más la tensión que genera el miedo a perder.

Pero lo que salió por el túnel de vestuarios fue un grupo salvaje de jugadores. Apretaron hasta asfixiar al rival. Lo dejaron sin capacidad de reacción. Lo dejaron inerte sobre sus piernas. Y cada gol sonaba a trofeo. Cada celebración tenía la plasticidad de la violencia y el poderío. 35-19. Campeones del mundo.

Luego cogieron a sus hijos y les sacaron al parquet para que oliesen la victoria, para que respirasen como respira el que gana. Y de la manita entraron al vestuario, con sus hijos, a ponerse el chandal y coger la medalla.
foto AFP Javier Soriano

domingo, 12 de agosto de 2012

#PlayForGold

Si no me lo entrega, está descalificado! Así que Bolt le tuvo que dar el testigo al juez, o al ayudante del juez. A aquel hombre de traje. Luego me enteré via Twitter que lo tienen que pesar para homologarlo. Como los Fórmula Uno. Es tal la desconfianza que hay que pesar el testigo. Bueno. También me enteré via Twitter que Bolt se lo cambió de mano nada más recibirlo como hacía Carl Lewis, el primer hijo del viento. En un docu de la BBC (The race that shocked the world) Lewis dice que la única medalla de oro que no conserva es la de los 100 metros de Los Angeles. La puso en las manos de su padre cuando lo enterraban. La madre le dijo algo así como qué haces? Y él contestó: la voy a volver a ganar en Seúl.

Las chicas de balonmano, bronce. Las guerreras olímpicas desde el principio de los Juegos. Una marca que ha tirado de ellas hasta el bronce agónico y emocionante. Tener marca es importante. Llevar un nombre que te sostenga, un nombre al que haya que alimentar cada día. El solomillo que pide el león. No puedes dejar de dárselo una vez que lo probó y dijo, coño! solomillo! "Alegría, tías!", eso dijo una de las guerreras en medio de la charla que precedía a la primera prórroga.

La marca de las chicas de la sincro fue nos cortamos el pelo porque tenemos un gorro especial que nos va a hacer parecer ser peces. Más solomillo al león. Peces? Joder, las veías en la piscina y lo parecían, ponían los pies como colas de sirena, las apneas, las acrobacias, todo plateado, todo lleno de alma, un espectáculo imposible. Admiración. Muy al principio del ejercicio una de ellas parecía caminar sobre el agua. Luego la escuché en la radio: "queríamos hacer algo muy espectacular, como el que caminó sobre las aguas, Dios o Moisés, no me acuerdo ahora, algo mitológico." Ole. Otro bronce de marca, de alma y de arte.

En unas horas juegan los chicos del basket. Llevan todos los Juegos despertándose en medio de los partidos cayendo en la cuenta de que no tienen una marca registrada. Antes de la semi contra Rusia, Calderón dijo: un respeto a este equipo que lleva 12 años en lo más alto. Pero eso no tira de nada. Hace falta algo más, un buen hashtag. Un #PlayForGold. Algo, algo pero ya!

martes, 7 de agosto de 2012

Reality Bites

He visto a las chicas del balonmano como un huracán, pasando veloces por cada resquicio que dejaban las croatas. En el último tiempo muerto, casi a dos minutos para el final, dos goles arriba (creo), el entrenador les dice, en medio de pautas de juego: si hay una falta hacemos un poco de teatro, eh!. Ellas parecían no escuchar. Semifinalistas.

Los JJOO son tan potentes, tan descomunales, que incluso limpian Twitter, agotan y derrotan a trolls y haters, abrumados por tantas disciplinas deportivas, por el chorreo incesante de resultados, medallas, éxitos, decepciones, fracasos, posibilidades. Los JJOO se comen esa rendija de la red. Prevalece el mensaje de los protagonistas. La foto que Pau Gasol cuelga de una atleta italiana haciendo rodillo en su diminuta terraza de la Villa Olímpica; Usain Bolt afeitándose para ir a recoger su oro; Bolt, de vuelta con tres jugadoras de balonmano suecas. Reality Bites.

Por la mañana Liu Xiang, oro en Atenas 2004 en 110m vallas, lesión Pekin 2008, cae en la primera valla. Queda tendido en la pista. No puede apoyar el pie izquierdo. Acaba la prueba y se dirige al túnel, a saltitos,  para salir del estadio. Rechaza una silla de ruedas. Sigue. De repente da la vuelta, cada vez más potente la zancada con el único pie que puede usar. Se mete en la pista . Va por el lado, paralelo a las vallas de la prueba que no ha podido completar. La gente se da cuenta. Comienza una ovación emocionantísima. El chino llega a la valla final. La toca. Dos compañeros le recogen. Le oferecen sus hombros para salir de allí. Fin de la secuencia. #JJOO