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martes, 1 de abril de 2014

Cosas que sabíamos


Habría que decir, como principio, que la lasaña/lasagna es casi perfecta, o al menos que está excelentemente montada, y que hablamos no ya de la última capa sino del gratinado.

Cosas que sabíamos: que el Atleti defiende, que el #cholismo existe, que Diego Costa, que esto, lo otro, que Courtois para. Pausa. Que Courtois para es que hoy ha sacado tres balones como tres misiles hacia su portería. Y que sus guantes molan. Ahora: Diego Costa en el banquillo, con la camisa blanca del traje dentro del abrigo y la cara de lesión y asco. Y el empeine de Diego Ribas.
Más cosas que sabíamos: que el Barça la toca, que en casa marca, que Messi, que Xavi, que Iniesta. Pausa. Iniesta. Andrés Iniesta. Imaginemos un motor funcionando a pleno rendimiento, al máximo de revoluciones, con ese silbido agudo que raja el aire… y que alguien llega, con el ocho en la espalda, y con la mano, con dos dedos, coge la línea de sonido, la dobla, localiza un par de notas diferentes y las coloca de modo que suenan sobre toda la maquinaria; y suenan maravillosas, impensables y sorprendentes. Hay una diferencia entre que Iniesta juegue bien vs que Iniesta quiera romper un partido que se está jugando a un ritmo endiablado y un nivel de intensidad cercano al tope. Tope de cuando dices ya no se puede más. Eso hizo Iniesta hoy. De alguna manera poner más luz sobre la luz. Brillar diferente hasta la emoción.

Ahora yo esperaría un april-fools.
 

domingo, 4 de noviembre de 2012

SuperSábado

Sin cambiarse las camisetas, los jugadores del Valencia y del At. de Madrid se buscaban tras el pitido final para saludarse. Hacía tiempo que no se veían unos saludos tan libres de mercadotecnia. Saludos de reconocimiento al esfuerzo del rival.

El partido acabó con el Cebolla Rodríguez cojeando, lesionado, sin posibilidad de cambio; Falcao con la cabeza vendada; el Valencia con diez en el campo y dos menos en el banquillo. Un partido repleto de agarrones en el área, de lucha por el balón cuerpo a cuerpo, con pisotones, codazos, agarrones... Y todo desnivelado por una mirada: la de Soldado para buscar la posición de Courtois y rematar de volea. Golazo.

Este SuperSábado que nos regala la jornada de Champions deja, además, dos records: Mourinho y su victoria 100; Vilanova y su arranque, el mejor de la historia del Barça (28 puntos de 30 posibles). Fieles a su estilo, Mourinho ha ironizado con su marca, y Vilanova ha dado explicaciones sobre la debilidad defensiva. A esa circunstancia, Cruyff le daba la vuelta y decía: juego para marcar un gol más que el contrario. Si me meten cuatro, yo meto cinco. Y nos íbamos todos a casa con la frase anotada en la libreta y grabada en las cintas.

A las cuatro de la tarde, cuando todo comenzaba, el Rayito, con toque y pa'lante, ganó en Málaga. Crece la apuesta de su técnico, que no sabe, ni quiere, meter el equipo atrás. Ole.