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domingo, 4 de noviembre de 2012

SuperSábado

Sin cambiarse las camisetas, los jugadores del Valencia y del At. de Madrid se buscaban tras el pitido final para saludarse. Hacía tiempo que no se veían unos saludos tan libres de mercadotecnia. Saludos de reconocimiento al esfuerzo del rival.

El partido acabó con el Cebolla Rodríguez cojeando, lesionado, sin posibilidad de cambio; Falcao con la cabeza vendada; el Valencia con diez en el campo y dos menos en el banquillo. Un partido repleto de agarrones en el área, de lucha por el balón cuerpo a cuerpo, con pisotones, codazos, agarrones... Y todo desnivelado por una mirada: la de Soldado para buscar la posición de Courtois y rematar de volea. Golazo.

Este SuperSábado que nos regala la jornada de Champions deja, además, dos records: Mourinho y su victoria 100; Vilanova y su arranque, el mejor de la historia del Barça (28 puntos de 30 posibles). Fieles a su estilo, Mourinho ha ironizado con su marca, y Vilanova ha dado explicaciones sobre la debilidad defensiva. A esa circunstancia, Cruyff le daba la vuelta y decía: juego para marcar un gol más que el contrario. Si me meten cuatro, yo meto cinco. Y nos íbamos todos a casa con la frase anotada en la libreta y grabada en las cintas.

A las cuatro de la tarde, cuando todo comenzaba, el Rayito, con toque y pa'lante, ganó en Málaga. Crece la apuesta de su técnico, que no sabe, ni quiere, meter el equipo atrás. Ole.

domingo, 7 de octubre de 2012

Dos dos

Algo importante: A falta de 10 minutos para el final del Barcelona - Real Madrid, comienza el At. Madrid - Málaga. Falcao marca pronto; no vemos el gol si estamos viendo el Clásico. Enhorabuena a los señores de los horarios. Debilitan la competición para que los partidos se sucedan de modo que las tv puedan dar uno tras otro, y el Domingo, este Domingo, solapan, superponen el final del Bar-Mad con el inicio del Atm-Mal con el liderato en juego. Fenomenal. Felicitaciones de nuevo.

El Clásico. Empate a todo. Pero empate por todo lo alto. Empate a compromiso con lo que cada equipo es y representa. El toque y la circulación de balón; la verticalidad y el fútbol directo. Esas señas de identidad puestas en cada milímetro del campo, en cada segundo de partido, han dejado un encuentro descomunal en el que los dos equipos se han quedado sin fuelle en el tramo final. Un combate de desgaste, pegada, sin concesiones, un embite que deja a la afición jadeante.

Empate a talento. #elmisterio nuevamente lider. Un día, en el parking del estadio debió de darse cuenta: aquí, o cojo las riendas o me tiran del caballo. Las cogió. Las tiene. Ejecuta. Juega como los ángeles Fàbregas. Le cambiaron y volvió a poner esa cara del que no puede acabar el trabajo. 10 para Ozil en la otra punta del campo: saca el contrataque, da el pase, hace el quiebro, no se arruga. Le afea un poco su entrenador en el micrófono: "se agotó porque no está acostumbrado a trabajar tanto". Da igual.

Empate a cracks. Messi 2 - Cristiano 2. Me ahorro el relato.

Abrazos al final. Por fin. Cambian el paso los entrenadores en la sala de prensa. Quien se va de la sala con los zapatos sucios, esta vez, es Tito Vilanova. Ahí también hay un asterisco de letra pequeña. Es sólo una sospecha, pero lo que Vilanova les dijo a sus jugadores antes de saltar al campo, no fue ni la tercera parte de lo que llevaba una mirada de Guardiola. Seguro.


foto: diario AS

viernes, 24 de agosto de 2012

La vida sigue igual


Hay jugadores que se comen cada minuto que están en el campo. Se lo devoran. Da igual en qué circunstancia estén. Van, corren, presionan, entregan, juegan, miran, no paran. Di María es uno de esos. En el min84 de la ida de la Supercopa, muerto ya el partido, acude a apretar en una cesión a Valdés. La doble V siempre saca ese balón con recorte y pase. Pero la presencia de Di María, el contacto, lo que sea, hace que se embolingue. Gol. 3-2.
Pero antes estuvo Iniesta. Iniesta en Iniesta más. Iniesta como en el anuncio de sus botas. Iniesta en Balón de Oro. El recorte a Ramos que lo barre como un trolebús, la maravilla de maniobra en la frontal, en carrera, escaneando, abriendo con el cuchillo cebollero, el que corta, pica, abre, separa. Se refresca la cara y le ves el peligro a Iniesta.
Y antes hubo un intercambio de pesos pesados. Dos manos duras. Una de Tyson y otra de Holyfield. Pam. Pam. Rapidísimas. Consecutivas. Empate a uno.
Mientras, la tele ya no enfoca los banquillos. Está Mou pero no está Pep. En algún momento parece que Vilanova  está dirigiendo porque Guardiola anda de compras en Nueva York, pero no. Al no tener ese referente tan potente en la zona técnica uno tiende también a ver más cosas en los jugadores. Se les ve con una cuota más de responsabilidad en el proyecto.
No hay muchas más noticias. Xavi sigue imperial, Casillas sigue sacando ese balón que entra, Messi va, penalty-gol. La vida sigue igual.