El entrenador construye todo el entramado para el delantero. OK, para el 9: a él le debe llegar el balón y él debe culminar. Sin delantero, el entrenador no respira. Pero el gol da gloria y a veces, el entrenador, desde el despacho, escucha rugir el motor del Ferrari del 9. El 9 arranca, acelera y se va. El se queda visionando archivos, abriendo ventanitas en el ordenador, tomando notas y dibujando líneas. Y el delantero, en el restaurante.
Si el míster no entiende lo del Ferrari, la relación será jodida, porque ese sonido se mete en el estómago. Mezcla gasolina y bilis.
Ahora pensemos en varias relaciones entrenador vs delantero, despacho vs Ferrari. Es un ejercicio sencillo. La pantalla del ordenador luce y tras la pared se escucha bbbbrrrrrmmmm, bbbbrrrrmmmm!
Bielsa vs Llorente: NO soporta (Bielsa) que le haya querido cambiar por otro. NO soporta que no haga una genuflexión al dar los buenos días. Su pensamiento es: igual se te queda sin gasolina el Ferrari.
Simeone vs Falcao: SE descojona (Simeone) del Ferrari. Su pensamiento es: que suene, que suene; y que yo lo oiga.
Mourinho vs Higuaín: Mou también tiene un Ferrari. Y de vez en cuando le gusta adelantar, meter la rueda en el charco, y que salpique. Su pensamiento es: igual tu Ferrari se ha manchado.
Guardiola vs Eto'o: Lo echó. Podía hacer el ejercicio de soportar el Ferrari, pero no que entrase derrapando en el parking, y por alguna extraña razón, todos sus nueves entraban derrapando. Su pensamiento era: a aparcar así a otro sitio. LE cogió gusto (Guardiola) a ponerse de guardia urbano.
Del Bosque vs Villa Torres Llorente Soldado Negredo. LOS mete en el autobús (a sus delanteros). Como no escucha cada día ese motor arrancando, tiene menos problemas. En sus arrebatos de melancolía su pensamiento es: tal vez sea Fàbregas el que deba tener un Ferrari. Y se atusa el bigote. #elmisterio
Aquí escribo de deportes. Uso mayúsculas. La opinión no necesariamente es cualificada. Gracias por leer. Mi otro blog es zapatillasparato2
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jueves, 1 de noviembre de 2012
viernes, 27 de abril de 2012
Delanteros
Llorente la baja con el pecho y orienta para que Susaeta marque.
Llorente la pisa, recorta y pasa para que Ibai marque.
Llorente le gana la posición al central. Le mete el cuerpo y lanza la pierna hacia el balón, instintivamente. Le sale un remate al primer palo que entra y es el gol del pase a la final. Quedan sólo dos minutos de partido. Se le ve correr por el campo con los ojos vidriosos.
A Adrián le bota delante el balón y le mete un derechazo para ponerlo en la escuadra más alejada.
En primavera, los delanteros deciden el destino del grupo.
Llorente la pisa, recorta y pasa para que Ibai marque.
Llorente le gana la posición al central. Le mete el cuerpo y lanza la pierna hacia el balón, instintivamente. Le sale un remate al primer palo que entra y es el gol del pase a la final. Quedan sólo dos minutos de partido. Se le ve correr por el campo con los ojos vidriosos.
A Adrián le bota delante el balón y le mete un derechazo para ponerlo en la escuadra más alejada.
En primavera, los delanteros deciden el destino del grupo.
viernes, 30 de marzo de 2012
#lamadrequeloparió vs #lamáquinabielsa
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| @IkerMuniain19 |
Luego he visto el resúmen del At. de Madrid y a Falcao. Falcao es un balón en sí mismo. Un balón que busca otro balón, el del partido. Se lanza contra los centrales, contra los postes, contra cualquier hueco que exista por el que él crea que puede pasar. Eso genera goles, genera ocasiones, y genera un dolor de muelas permanente en el rival. Falcao es #lapolla.
Los Atléticos (el de Bilbao y el de Madrid) le van a la Europa League. No les queda otra. Y la juegan a muerte. El Valencia está en manos de su afición, que deberá decidir decidir en las próximas horas si está o no con su equipo. Si hacen un arroz o una mascletá. Han perdido con el AZ y reciben en casa al Levante con el Málaga empatado a puntos en la tercera plaza de la Liga.
jueves, 15 de marzo de 2012
La locura
De Marcos acaba de marcar el segundo gol del partido. Levanta los brazos para celebrar, se gira y no ve a nadie que se le acerque. A varios metros, Susaeta hace lo mismo, Iraola igual. Cada uno mira a un sitio y durante unas décimas de segundo se sorprenden celebrando solos el gol que sella la eliminatoria. En la foto panorámica de ese instante parecen once jugadores que celebran el final del partido, el final de un logro, sin nadie específico a quien dirigirse salvo a ellos mismos, los protagonistas de esa gesta.
El apodo de Bielsa invita a usar la palabra locura para todo lo que sucede en la puesta en escena de este equipo: corren como locos, se mueven como si una locura interna les impidiese quedarse quietos; en el manejo del balón ocurre que en muchos pases errados la bola vuelve a sus pies en el propio rechace y ellos la vuelven a tocar de primera; de locos.
En no sé qué minuto de la segunda parte, Iraola, el lateral derecho, llega en carrera a la frontal del área buscando un balón puesto ahí para el remate. Como no le da tiempo al golpeo, recorta y deja tirado al defensa, avanza hacia el punto de penalty y con otro recorte lentísimo, marcado, se quita a otro inglés de enmedio. Repite la maniobra con uno más. Da la impresión de que lo hace porque ya sabe que la va a poner tocadita, fácil, en la red. Sin embargo, el disparo le sale desviado. Habría sido un gol anológico, como de Messi o Maradona. Iraola.
El equipo, el juego, es una obra de arte de Bielsa, ese señor que siempre está dentro de un chandal gris. Lo lleva en los partidos y lo lleva en los aeropuertos. Hoy mismo llevaría a la boda de su hija ese chandal. Ahí dentro se debe de cocer esta manera tan absolutamente bestial de jugar al fútbol. Da la impresión de que todo está atado para que el futbolista decida qué coño se va a inventar en cada jugada de ataque. Y lo que queda es una estampa preciosa en la victoria, como Llorente con los brazos abiertos, celebrando un remate a un balón que venía volando 50metros y lo puso en el segundo palo.
Hace unos meses El Pais recopiló este ideario. Recuerdo: "Cuando no sale nada de lo que has planeado miras al diferente y le dices: inventa algo!"
El apodo de Bielsa invita a usar la palabra locura para todo lo que sucede en la puesta en escena de este equipo: corren como locos, se mueven como si una locura interna les impidiese quedarse quietos; en el manejo del balón ocurre que en muchos pases errados la bola vuelve a sus pies en el propio rechace y ellos la vuelven a tocar de primera; de locos.
En no sé qué minuto de la segunda parte, Iraola, el lateral derecho, llega en carrera a la frontal del área buscando un balón puesto ahí para el remate. Como no le da tiempo al golpeo, recorta y deja tirado al defensa, avanza hacia el punto de penalty y con otro recorte lentísimo, marcado, se quita a otro inglés de enmedio. Repite la maniobra con uno más. Da la impresión de que lo hace porque ya sabe que la va a poner tocadita, fácil, en la red. Sin embargo, el disparo le sale desviado. Habría sido un gol anológico, como de Messi o Maradona. Iraola.
El equipo, el juego, es una obra de arte de Bielsa, ese señor que siempre está dentro de un chandal gris. Lo lleva en los partidos y lo lleva en los aeropuertos. Hoy mismo llevaría a la boda de su hija ese chandal. Ahí dentro se debe de cocer esta manera tan absolutamente bestial de jugar al fútbol. Da la impresión de que todo está atado para que el futbolista decida qué coño se va a inventar en cada jugada de ataque. Y lo que queda es una estampa preciosa en la victoria, como Llorente con los brazos abiertos, celebrando un remate a un balón que venía volando 50metros y lo puso en el segundo palo.
Hace unos meses El Pais recopiló este ideario. Recuerdo: "Cuando no sale nada de lo que has planeado miras al diferente y le dices: inventa algo!"
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| Foto: Jordi Alemany/El Correo |
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