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miércoles, 9 de julio de 2014

1-7


El 1-7 de Alemania a Brasil. Los rezos de las camisetas amarillas. El 1-7 en realidad fue el 0-5 en media hora. En media hora se han dirimido algunos partidos. Media hora le duró españa a chile. Media hora Alemania jugando como si Guardiola mirase desde el banco, con los jugadores conectados al balón y desconectados del marcador. Empezando siempre de cero y haciendo la herida cada vez más grande. Salvaje. Sangre en los dientes. Mirada perdida. No se sabe dónde estuvo el final, cuando Alemania decidió parar o cuando se perdieron las miradas de los brasileños. Quién decidió el final y por qué se siguió jugando. Dónde quedó el talento y dónde lo diferente. Por qué iban de amarillo. Quién les engañó. Vi a Schweinsteiger casi desnudo celebrando y a Ozil moreno. Ozil moreno, sonriendo en la fila de jugadores abrazados.

domingo, 12 de mayo de 2013

El Domingo por delante

El Campeón de Liga ni siqueira está en el hotel. Cada uno en su casa, esperando el viaje mañana/hoy. El Campeón de Liga y su travesía: la conjura [no está Guardiola], el cáncer, Messi Muller, más conjura, el cansancio, la caída, el crédito, los problemas, #elmisterio y por fin un vaso de agua en el desierto: la Liga. Enhorabuena.

Mientras, Nadal le discute un modo de mirar a David Ferrer. Le discute la mirada desde la dentadura de la leona que sabe a qué sabe la carne recién cazada. Gana un tie break para forzar el desempate y firma luego un 6-0. #Latermita comparece en sala de prensa sin aliento, con un hilito de voz que explica lo que es un bocado de leona.

Y en Londres los chicos con barba se adueñan del juego desde el exterior. Navarro tira bombas pero se desvanece. Le gana la barba salvaje de naúfrago de Sergio Rodriguez y ese oso buenazo llamado Felipe Reyes, otro de los deportistas de élite tantas veces muerto en crónicas.

Para mañana/hoy tenemos el Ferrari de Alonso saliendo quinto en Montmeló, Rafa en la final de Madrid ante Wawrinka, el pasillo del Atleti al Barça, y los chicos altos del club blanco ante la posibilidad de su novena Copa de Europa. Non c'e male.

#Nowplaying E-Bow the letter. Good night.

PD: cuándo vuelven a acariciarse Miami y Chicago?

jueves, 1 de noviembre de 2012

#video vs #acelerador

El entrenador construye todo el entramado para el delantero. OK, para el 9: a él le debe llegar el balón y él debe culminar. Sin delantero, el entrenador no respira. Pero el gol da gloria y a veces, el entrenador, desde el despacho, escucha rugir el motor del Ferrari del 9. El 9 arranca, acelera y se va. El se queda visionando archivos, abriendo ventanitas en el ordenador, tomando notas y dibujando líneas. Y el delantero, en el restaurante.

Si el míster no entiende lo del Ferrari, la relación será jodida, porque ese sonido se mete en el estómago. Mezcla gasolina y bilis.
Ahora pensemos en varias relaciones entrenador vs delantero, despacho vs Ferrari. Es un ejercicio sencillo. La pantalla del ordenador luce y tras la pared se escucha bbbbrrrrrmmmm, bbbbrrrrmmmm!

Bielsa vs Llorente: NO soporta (Bielsa) que le haya querido cambiar por otro. NO soporta que no haga una genuflexión al dar los buenos días. Su pensamiento es: igual se te queda sin gasolina el Ferrari.

Simeone vs Falcao: SE descojona (Simeone) del Ferrari. Su pensamiento es: que suene, que suene; y que yo lo oiga.

Mourinho vs Higuaín: Mou también tiene un Ferrari. Y de vez en cuando le gusta adelantar, meter la rueda en el charco, y que salpique. Su pensamiento es: igual tu Ferrari se ha manchado.

Guardiola vs Eto'o: Lo echó. Podía hacer el ejercicio de soportar el Ferrari, pero no que entrase derrapando en el parking, y por alguna extraña razón, todos sus nueves entraban derrapando. Su pensamiento era: a aparcar así a otro sitio. LE cogió gusto (Guardiola) a ponerse de guardia urbano.

Del Bosque vs Villa Torres Llorente Soldado Negredo. LOS mete en el autobús (a sus delanteros). Como no escucha cada día ese motor arrancando, tiene menos problemas. En sus arrebatos de melancolía su pensamiento es: tal vez sea Fàbregas el que deba tener un Ferrari. Y se atusa el bigote. #elmisterio




domingo, 7 de octubre de 2012

Dos dos

Algo importante: A falta de 10 minutos para el final del Barcelona - Real Madrid, comienza el At. Madrid - Málaga. Falcao marca pronto; no vemos el gol si estamos viendo el Clásico. Enhorabuena a los señores de los horarios. Debilitan la competición para que los partidos se sucedan de modo que las tv puedan dar uno tras otro, y el Domingo, este Domingo, solapan, superponen el final del Bar-Mad con el inicio del Atm-Mal con el liderato en juego. Fenomenal. Felicitaciones de nuevo.

El Clásico. Empate a todo. Pero empate por todo lo alto. Empate a compromiso con lo que cada equipo es y representa. El toque y la circulación de balón; la verticalidad y el fútbol directo. Esas señas de identidad puestas en cada milímetro del campo, en cada segundo de partido, han dejado un encuentro descomunal en el que los dos equipos se han quedado sin fuelle en el tramo final. Un combate de desgaste, pegada, sin concesiones, un embite que deja a la afición jadeante.

Empate a talento. #elmisterio nuevamente lider. Un día, en el parking del estadio debió de darse cuenta: aquí, o cojo las riendas o me tiran del caballo. Las cogió. Las tiene. Ejecuta. Juega como los ángeles Fàbregas. Le cambiaron y volvió a poner esa cara del que no puede acabar el trabajo. 10 para Ozil en la otra punta del campo: saca el contrataque, da el pase, hace el quiebro, no se arruga. Le afea un poco su entrenador en el micrófono: "se agotó porque no está acostumbrado a trabajar tanto". Da igual.

Empate a cracks. Messi 2 - Cristiano 2. Me ahorro el relato.

Abrazos al final. Por fin. Cambian el paso los entrenadores en la sala de prensa. Quien se va de la sala con los zapatos sucios, esta vez, es Tito Vilanova. Ahí también hay un asterisco de letra pequeña. Es sólo una sospecha, pero lo que Vilanova les dijo a sus jugadores antes de saltar al campo, no fue ni la tercera parte de lo que llevaba una mirada de Guardiola. Seguro.


foto: diario AS

viernes, 24 de agosto de 2012

La vida sigue igual


Hay jugadores que se comen cada minuto que están en el campo. Se lo devoran. Da igual en qué circunstancia estén. Van, corren, presionan, entregan, juegan, miran, no paran. Di María es uno de esos. En el min84 de la ida de la Supercopa, muerto ya el partido, acude a apretar en una cesión a Valdés. La doble V siempre saca ese balón con recorte y pase. Pero la presencia de Di María, el contacto, lo que sea, hace que se embolingue. Gol. 3-2.
Pero antes estuvo Iniesta. Iniesta en Iniesta más. Iniesta como en el anuncio de sus botas. Iniesta en Balón de Oro. El recorte a Ramos que lo barre como un trolebús, la maravilla de maniobra en la frontal, en carrera, escaneando, abriendo con el cuchillo cebollero, el que corta, pica, abre, separa. Se refresca la cara y le ves el peligro a Iniesta.
Y antes hubo un intercambio de pesos pesados. Dos manos duras. Una de Tyson y otra de Holyfield. Pam. Pam. Rapidísimas. Consecutivas. Empate a uno.
Mientras, la tele ya no enfoca los banquillos. Está Mou pero no está Pep. En algún momento parece que Vilanova  está dirigiendo porque Guardiola anda de compras en Nueva York, pero no. Al no tener ese referente tan potente en la zona técnica uno tiende también a ver más cosas en los jugadores. Se les ve con una cuota más de responsabilidad en el proyecto.
No hay muchas más noticias. Xavi sigue imperial, Casillas sigue sacando ese balón que entra, Messi va, penalty-gol. La vida sigue igual.

sábado, 28 de abril de 2012

Caramelo. Miedo. Abismo

Muy al principio, cuando enlazó la primera tanda de victorias consecutivas en Liga, cuando empezaban los elogios, Guardiola, en una rueda de prensa, dijo: "Cuando perdamos, ya nos darán, ya. Porque vamos a perder... y entonces nos darán, ya veréis."
Para mí esa ha sido la clave de los cuatro años de Guardiola. Más allá de los números de teléfono éstos que tanto nos gustan, el 3-4-3, el 4-3-3, el 4-1-2-3 etc; más allá de su búsqueda de un delantero centro a tono con el perfil de comportamiento del resto; más allá de la cantera y el toque y Messi; la clave, la energía que ha puesto en movimiento todo, ha sido hacer presente la posibilidad de la derrota. En cada partido ha puesto al jugador ante el abismo para que lo sorteara, para que corriese. Por eso en incontables ocasiones Pep ha dicho, como primera alabanza a sus chicos: "Es que corren mucho. Son muy buenos y corren mucho."
En los momentos señalados el mensaje ha sido: "Disfrutad de este partido porque puede ser que no volváis a jugar uno así en mucho tiempo." La derrota.
En los momentos rutinarios, en la primera ronda de Copa, en un partido tonto de Liga, Pep ha puesto por las nubes al lateral derecho del rival, al portero, al utillero...; ha dicho: "Cuidado con estos, que no son malos." La derrota.
Y así, con el caramelito del miedo, con el abismo en cada partido, ha hecho de la huída un camino al triunfo. ;-)

martes, 24 de abril de 2012

Cruel vs injusto


Como en una nube irreal, como en un espejismo, Torres marcó el segundo gol del Chelsea. Ese gol es un cuento corto, contundente y paralizador a la vez. Veneno dulce de delantero.
No hubo iniestazo, no existió la jugada de Messi, Guardiola oyó el pitido final, se fue a felicitar a Di Matteo y se metió en el vestuario, con sus jugadores, eliminados, en el campo; y la chaqueta, colgada en un asiento del banquillo.
Al abismo llegaron tras un via crucis que comenzó con el golpe de Piqué en la cabeza. Conmocionado, trasladado al hospital, con Puyol mirando al vacío. Se ponen 2-0 y en una contra el Chelsea hace un gol con valor de eliminatoria. Messi falla un penalti. Deambula por el campo, camina, no le sale ni un regate. Fuera de juego de Alves, gol anulado. Messi dispara ajustado y Cech toca para que de en el palo. No aparece Iniesta, no aparece Xavi. No aparece nadie.
Tal vez todo empezó cuando los jugadores, tras la derrota en Londres, dijeron: no se puede conseguir más con menos. El Chelsea ha tirado una vez y ha marcado. Miraron al rival en vez de mirarse a sí mismos. Al Barca le ha tocado ahora descolgarse por la bajada de la montaña rusa. El Chelsea le dio una pista al Madrid y el Madrid le dejó marcada la vuelta de las semis al Chelsea. Atrás; ayudas constantes; concentración y a la contra. Al fútbol también se juega así. Puede ser cruel pero no es injusto.

lunes, 12 de marzo de 2012

Jefe nuevo en la oficina

Foto: @paugasol
 Pau Gasol en el callejón sin salida. Primer caso al que mirar. Muy activo en las redes sociales, nos recuerda cada día que entrena duro y que ama a Los Lakers. Nos dice cada vez que tiene partido que está yendo al pabellón. Como el que manda un mail para dejar constancia de que la cosas ocurren. Como si estuviese en medio de una pesadilla que consiste en: ya no vale de nada que su llegada al equipo hace tres años elevase el nivel de juego hasta disputar tres finales y ganar dos anillos. Phil Jackson necesitaba ese tipo de jugador inteligente que sabe qué ocurre en el equipo y en el partido. Gasol respondió a las expectativas. Mike Brown no le necesita. Gasol respondió primero con un #staypositive; luego, se aplica cada partido en mantener la constancia de los números y últimamente en decir: oye, existo! en las redes sociales. Hay un jefe nuevo en la oficina que quiere cambiarle. Y Bryant le defiende en la prensa pero le da el balón a Bynum en la última jugada ante los Celtics. Pau acude a celebrar la victoria y se ve fuera de la rueda de abrazos. Situación altamente jodida.
Hasta ahora ha sido un modelo en la secuencia talento - esfuerzo - éxito. Así que toca observar esta nueva situación con lápiz y papel porque nadie está libre de que llegue un jefe nuevo a la oficina.

El segundo caso para esta primavera es el de Rafa Nadal. No tiene jefe nuevo pero se ha sentado al lado de su mesa un tipo que hace las cosas mejor que él. Vamos a ver cómo mueve la katana tras las vacaciones.

Tercer caso. Sólo una observación. En la carrera de egos de Guardiola y Mourinho uno no renueva y el otro permite que se filtren rumores de su salida. Ahí van.


jueves, 19 de enero de 2012

La mentira de Guardiola

Comenzó Guardiola diciendo que en el deporte no hay precedentes y no hay crédito. Lo decía porque en sus seis visitas al Berbabéu como técnico no había perdido ninguna vez (un empate, cinco victorias). Le sugirieron que no podría escapar esta vez a su papel de favorito y soltó esa mentira. Guardiola juega con mentiras siempre. Engaña a sus jugadores, a la afición, a la prensa. Miente a todo el mundo con una máxima: alguna vez perderemos. Y ahí pone su punto de partida. Luego a los jugadores les viene a decir: Vosotros veréis. Yo ganaría porque puede que no se nos presente más esta ocasión.

La mentira la respalda con esa lluvia fina que produce su equipo durante 90 minutos. Muchachos entrenados para crear lluvia fina. Al Madrid le metió 2-6 una vez y en el debut de Mourinho le hizo 5 con el equipo haciendo ronditos eternos sin buscar portería mientras el Camp Nou ovacionaba puesto en pie. Eso es así. Eso dejó a Mourinho herido y el tiempo ha ido pasando y The Special One no sólo no ha encontrado la fórmula sino que pone al equipo en quiebra. Resistencia de materiales al límite. A base de forzar la estructura Pepe ha dado en loco, pasa la segadora por el aire, persigue a todo lo que se mueve por el centro, se olvida de marcar a Puyol en un corner, busca la mano de Messi para clavarle los tacos...;  Xabi Alonso no sabe qué tiene que hacer, Higuaín toca 7 balones en 60 minutos de juego...;  CR7 deja de seguir a Abidal, que marca el 1-2.

Cuando aparece en la sala de prensa Mourinho dice: la victoria tiene muchos padres y la derrota sólo uno, que soy yo, pero me da igual. Carga contra sus jugadores (algunos no jugaron tan bien como esperaba), salva a su clan y se va con el chandal puesto.

Hasta ahora el Madrid ha salido con el batín y los guantes para pelear duro el combate mientras que al Barcelona le ha bastado con guantear un poco para hacer saber que es superior. No se ve la manera en la que los chicos de Mourinho puedan hacer daño a esos bailarines.


lunes, 9 de enero de 2012

Ese inglés

foto: rtve.es
En el tramo final de la gala del Balón de Oro ha salido Pep Guardiola a recoger su premio, muy bien vestido, como siempre,  y ha dicho unas palabras sin leer nada, en ese inglés que tenemos todos los que no somos ingleses y que sólo entendemos nosotros. El discurso sin leer, como el día en el que le dieron la Medalla de Honor del Parlament. Ese día dijo que trabajaba para el solo instante de placer que le produce saber que ha encontrado la manera de ganar el partido. Yo creo que Guardiola es largo en los discursos y corto en los diálogos, o sea, un tipo muy ajustado a lo que se espera. Por eso su equipo juega a tener el balón como opción natural. Pero esto es sólo una suposición porque sólo he hablado una vez en mi vida con Guardiola en privado y me volteó. Le reté, me tiró dos fintas, me las comí y salió como un zar de ahí.

Cuando ha acabado con la oficialidad de los agradecimientos ha hecho una mini intro en inglés, castellano y catalán a lo importante y se ha lanzado en su lengua de los sentimientos a dedicarle el premio a Tito Vilanova. Ha sido tan emotivo que ha hecho una despedida rara y ha salido de allí pitando. Es difícil imaginar qué hara Guardiola cuando decida que ya no entrena más al Barca.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Mundialito. Santos. 0-4. Barca.

Cada vez que Guardiola se rasca la cabeza genera nuevas combinaciones en las posibilidades de control de balón del equipo. Hace así con la mano en la calva, la frota, se rasca, y Alves intensifica la presión. Lo ve Fábregas y va con él, Iniesta sigue a Cesc, los tres arrinconan al defensa del Santos, que ya está en su línea de fondo. Recuperan el balón, y para empezar el ataque retroceden. Toman cierta distancia con la portería rival, como quien se aleja de la pizarra para leer bien el enunciado del problema.

Escribo lo de la pizarra porque soy del 70, y en el colegio, la profesora decía: "Sepárate para leer el enunciado. Sepárate para ver el problema. Y luego vuelves y escribes".

Entonces el Barca se viene un poco atrás y juega a buscar la portería. Si se la dan a Messi es para que acuchille rápido. Zas, zas. Cuchilladas limpias, sin dolor, sin mirada, esterilizadas. Gol. Gol. Gol. Si se la dan a Messi probablemente haya gol.

Luego está la carita de Neymar, que mira preguntando: esto qué es?. A Neymar sólo le cabe una reacción, encontarse con un micrófono y decir: "hoy hemos aprendido a jugar al fútbol." Es optimista el chaval, porque cree que con haberlo visto ya lo ha aprendido. De alguna forma, para jugar así, es necesario que en la banda haya un técnico que cada vez que se rasca la calva acelere las partículas.

La próxima vez deberíamos hablar de la insaciabilidad del técnico. De cómo pone cada partido al borde del abismo de las carreras de los jugadores. Les engaña. Les dice: "puede no haber otro". Esperemos que nunca escriba un libro Guardiola.