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sábado, 23 de agosto de 2014

Supercopa. Liga. Hoy.


La primera imagen fue la última. Ese niño en primera fila en la foto del equipo campeón. Delante de él estaba la copa, el trofeo. Se iba acercando a él poco a poco. Lo tocó, lo agarró y ya puestos acabó levantándolo. Supongo que tendría siete u ocho años. Esa ilusión por levantar el trofeo de los mayores, con la sonrisa y los ojitos de mira qué estoy haciendo.

La primera imagen en el tiempo fue el grupo de jugadores reunidos en el campo, antes del partido, el once inicial, los rojiblancos arengándose.

Quique Sánchez Flores, que en la ida ya dijo: “el Madrid no sabe qué hacer en los balones altos. No sabe quién tiene que saltar. Siempre debe haber un jugador que sepa que esa es su responsabilidad.” Fue otro nombre propio de la Final. Por cómo diseccionaba cada acción. En el minuto 2 gol en un balón alto que llegaba desde los pies del portero.

Luego llegó la expulsión del Cholo Simeone, las collejas y la chica de los labios pintados en la grada sin saber si mirar al campo, al Cholo o a su móvil. Los desajustes finos en el At. De Madrid, con Bale y James creciendo.

Veo al Real Madrid como un equipo de peinados, de tremendos futbolistas mirándose al espejo antes de salir. La diadema de Bale, el cortecito colombiano de James, el ventilador de Marcelo, las mechas de Coentrao, la barba de barbero de Carvajal, el ultra fijado de Cristiano... Futbolistas que no entienden por qué han perdido.

En el otro bando Simeone ha cambiado su camisa negra por una blanca y el Mono Burgos no ha adelgazado. Veo a Mandzukic flipando en la celebración y a Juanfran marcando el ritmo de voracidad: “Vamos, otro, otro, a por más!”. Leo a José Joaquín Brotons poniendo el foco en la mala educación del Cholo. Protestas + collejas + dirijo desde la grada puede equivaler a ocho partidos de sanción. Veremos. La Liga empieza hoy. Hoy.

jueves, 30 de agosto de 2012

Supercopa, mini copa

Si gana porque gana y si pierde porque pierde. Mourinho necesita estar siempre y maneja sus presencias/ausencias con un índice de efectividad enorme. Va a ser mejor no seguir hablando de él.
La vuelta de la Supercopa de España. Primero: para ser una supercopa el trofeo es una miniatura. Parece que no quiere ser nada.
Segundo: el partido.
El Madrid fue/fueron seis fogonazos, seis cuchilladas, seis morterazos demoledores. Dos fueron gol. Los otros fueron Valdés. Luego quedaron jadeantes, sin mucho más. Seis pepinazos como esos están al alcance de muy pocos. Ni siquiera el público del Bernabéu tuvo garganta para pedir más.
El Barcelona se vió noqueado, se vió con un 5-0 en las portadas de hoy. Se vió en una foto terrible. Y con 10 se agrupó y tocó como pudo. Lo que sucede es que ese toque duerme a cualquiera y antes de la fase REM te pueden matar igualmente. El título, de hecho, estuvo a un solo gol del Barcelona.
El banquillo de Madrid. Con Modric recién llegado y al campo unos minutos. La mirada pasmada y alucinante (de alucinar) de Modric. Granero en bermudas para la última foto y Kakà disfrutando de una última Coca-Cola en el palco de jugadores. O era Pepsi? Sí, Kakà salía en los anuncios de Pepsi.
El banquillo del Barca. (Lo siento, no encuentro la cedilla en el teclado). Se veía la cresta de Villa tras la primera fila de asientos. Se veía la mirada hacia arriba de Fàbregas, #elmisterio, que no comprendía por qué no le usaban. El equipo con 10, tocando frente al balcón de Real Madrid, y él sentado. Song salió.
La celebración. Levantó la Supercopa Casillas y tuvo que hacer menos esfuerzo que en un saque con la mano. Se la dio al que tenía al lado y era Modric. En el campo estaba el Barcelona.