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sábado, 23 de diciembre de 2017

Kovacic antes de Navidad

Kovacic como sinónimo de preocupación, miedo. Kovacic como antónimo de Isco, atrevimiento, éxito.

Zidane le puso Kovacic de nombre a esta Navidad. 0-3 palmó en casa. Si no fuera el Madrid era un adiós-a-la-Liga de libro. A las 11 de la mañana; desde esa hora todos los cerebros crujiendo para interpretar la decisión: Isco fuera, feliz Navidad. Es para tapar a Messi; es porque ha jugado los últimos tres clásicos; es un mesaje al Barça; es un mensaje a los suyos; ninguno bueno; pero es Zidane; cuidado en la salida, Messi estará suelto si pierde la bola Kovacic. Y así toda la mañana. Hasta que se metió el sol de Diciembre en el partido. Entonces parecía que la decisión verdaderamente importante era haber elegido bien el lado del campo. Y pasaron 45 minutos.

La verdadera sorpresa, sin embargo, fue ver al Madrid parado en la reanudación. Sin salir de su campo, sin correr, sin desplazamientos, como estátuas. Ahí la discusión se centró en saber si era decisión táctica o cansacio por el viaje del Mundialito. Y con el Barca tocando y tocando, casi sin querer avanzar, de repente apareció Rakitic por el centro en una conducción vertical, directa al área de Keylor Navas. Kovacic entró en escena para dar y quitar razones a los debates de las once de la mañana. Tuvo que elegir entre tapar la subida de Rakitic o seguir a Messi y dió la razón a los que tenían la escopeta cargada. Rakitic jugó a placer y el Barça se adelantó.

El Madrid noqueado, defendiendo con el sol en los ojos, acertó a ver cómo el partido podía mutar a un rondo eterno del FCBarcelona. Ramós le tiró un guantazo a Suárez. Zidane preparó a Asensio y Bale. La gente despegó la espalda del asiento... pero el Barça volvió a marcar; de penalti, Carvajal explusado por detener un remate con la mano. Debió suponer Messi que era demasida humillación y tras marcar sólo se postró ante la grada con los brazos abiertos, esta vez sin exhibir la camiseta. Volvió el rondo y los cambios debieron aguardar en la banda, con los tacos revisados, cinco minutos de reloj porque el balón no salía. Se le fue la Liga al Madrid porque Zidane eligió a Kovacic. Hubo un gol más, en un arranque cruel de Messi para la jugada del 0-3 en el último minuto. En la sala de prensa, Zidane dijo: "me van a caer hostias, pero mi trabajo es tomar decisiones. Ahora tenemos que ir con la familia a nuestras casas y vover más fuertes después de las fiestas." El Barça está a 14 puntos.

domingo, 29 de mayo de 2016

La agonía

La vida estuvo girada en muchos tramos del partido. Jugando a contra estilo minutos y minutos los dos equipos. En la sala de prensa ya había pasado esto: Simeone hablando del peso de 113 años y Zidane diciendo que había que correr. Hubo dos goles, el de Ramos en fuera de juego, y un penalti fallado. Hubo prórroga. Hubo calambres y tirones y la gente no podía hacer ni 5 metros en carrera. Los que podían sentían que se les encogía el cerebro. El Madrid se colgó de Casemiro. En el Atletico Filipe Luis y Koke abandonaron porque no podían seguir en pie. Así hasta los penaltis. Juanfran lo tiró al palo y Cristiano, que no había rascado bola en todo el partido, medio lesionado, metió el quinto. Fue una final demoledora, de fútbol poco vistoso, como se decía antes, pero aquellos 90 minutos se pusieron en valor cuando la prórroga hizo la radiografía de lo tocados que estaban físicamente los jugadores. Zidane dijo que él tenía la suerte de haber acompañado al equipo los últimos cinco meses, pero que el trabajo y el esfuerzo viene desde principio de temporada. El Cholo concluyó: "ahora tenemos que aceptar esto curando las heridas en casa." Tenía al equipo y a la afición en lágrimas.
 

sábado, 9 de enero de 2016

Lo simple es cruel

Esto es reducir la mucho la salsa, pero si el jugador mira al banquillo y ve al entrenador anotando en el libreta... sabe que esas notas se las van a leer. Si mira y ve a Zidane...

A veces las cosas, de tan simples, le ponen un punto de crueldad e injusticia a las situaciones, pero... Los mexicanos dicen: si no está para ti, ni aunque te pongas; y si está para ti, ni aunque te quites.

Tampoco es el día para medir al jugador, porque cualquier cambio de entrenador mete en escena un periodo de hacer méritos que se transforma en todos bajan, todos meten la pierna, todos ofrecen un desmarque; pero miremos a la grada. La grada ha reaccionado con nitidez al mensaje de Zidane. Venimos a disfrutar, no a examinar, no a castigar. A Cristiano le han aplaudido cada remate, y no ha metido ni uno. Donde antes había duda ahora hay fiesta. En uno de los primeros remates de Cristiano el portugués se ha disculpado con un compañero. El realizador de la tv lo ha repetido en superslow.

A Zidane ya se le ha pasado lo de la "felicidad está en la antesala de la felicidad". Esos tres días que pasó dirigiendo al equipo sin tener que tomar ninguna decisión. Hasta el día de la lista. Hasta el momento de la alineación. Hasta el partido. Ahora la realidad empezará a sumar y a restar en la balanza. Se acabó la felicidad; toca ser entrenador del Real Madrid. Pero los jugadores, de alguna manera, empiezan a ver que la foto de un triunfo con Zidane de traje en la banda tiene mucha fuerza. Y van a colaborar.

viernes, 8 de enero de 2016

Benítez vs Zidane

Con el paso de los días los matices se van y las líneas argumentales se simplifican. Aún así cada uno conserva detalles de lo sucedido sin saber muy bien por qué.

En realidad son detalles de lo que se vio de lo sucedido. Por ejemplo, Benítez saliendo de Madrid por la terminal ejecutiva de Barajas rumbo a Liverpool, como si no soportara un minuto más en la capital. Tal vez le esperase familia o buenos amigos o buenos abogados o buenos algo en Liverpool. Pero aquí no se quedó. Dejó una carta agradeciendo la oportunidad. Un gracias por haberme dejado que me tumbase en la cama del faquir, sin nombrar una sola vez al presidente, el mismo que le despidió públicamente con 23 segundos de alocución. En sólo 10, días antes, había dicho lo del problema y la solución, en un juego de nombres y palabras semejante al de los trileros. Decía problema y solución y escondía la bolita roja con el nombre de Rafa Benítez.

Zidane sólo lleva una z como identificativo en el chandal. En la presentación se hizo la foto con toda la familia: la mujer y los hijos. Benítez, en su día, sólo llevó a la mujer. ¿Por qué llevan ahora a las familias a la foto? ¿Hay algún tipo de mensaje? Es un "estos son los míos de verdad"; o un "mirad: con esta la familia me iré cuando este señor de las gafas me eche." Hasta ahora es un enigma.

Zidane, en su alocución, hizo una paradinha. Parecía que iba a acabar... pero siguió y remató diciendo que intentaría ganar algo esta temporada. Ganar algo. Ese algo es: lo que sea. Algo. Ese algo dicho en Enero parece oxígeno puro para Mayo. Algo.

Luego vimos sonrisas en el entrenamiento. Coincidió con el día previsto de puertas abiertas en navidad, pero la foto quedó como un vuelve la ilusión. En realidad todo se reduce a eso. Dónde se pone la ilusión: hay gente que la pone en el control: a mi me controlan, que controlen a esos cabrones, que los hagan trabajar como a mi, que no les pasen una, que no se crean los amos del cotarro; mano dura, látigo. Y por supuesto, que ganen. El fútbol como espejo y venganza de la propia vida. Otra gente pone la ilusión en el disfrute: Pago una entrada, voy a ver a mi equipo, que tiene jugadores buenos, algunos extraordinarios. Voy a ver qué hacen hoy. No quiero comprender, quiero disfrutar. Quiero volver a casa caminando sin pisar tierra. El fútbol como placer.

Los del control no soportan a los entrenadores que dejan el fútbol a los futbolistas. Quieren pizarra y estadística, porque es justamente lo que jode fastidia al jugador. A los del disfrute les jode arruina el domingo el de la estadística y la pizarra; el que trabaja para neutralizar y acaba por perder. La vida va así. En el Madrid el presidente, este presidente, escucha al que más grita. Y los cambios se precipitan, se suceden de proa a popa, de frio a caliente, de blanco a negro y vuelta a empezar.

Hace poco escuché a Sergio Scariolo decir que el trabajo de entrenador tiene dos partes: gestión y entrenamiento. Y que siendo igual de importantes, se deben ejecutar en ese orden. Primero es: qué tengo, cuál es el organigrama de mis jugadores... y luego cómo preparo el partido. Los entrenadores de la estadística y la pizarra suelen creer que va bien preparar primero el partido, tal vez porque conozcan mejor los movimientos del rival que las taquillas de sus propios jugadores. Pero esto es un opinión totalmente gratuita.