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lunes, 9 de septiembre de 2019

Golpear el vacío vs golpear a Rafa

Acabado el partido quedaron las lágrimas. Rafa lloraba mientras ponían en el videomarcador sus 19GS y Medvedev le miraba aguantando las suyas.

Es imposible describir el partido. Tal vez habría que señalar una dinámica: Los dos jugando muy bien siempre, sin ningún bajón, consiguieron imponerse al rival por valentía. Tomando más riesgo que el otro. Rafa ganó los dos primeros sets y cuando parecía que ganar la final sería una trámite, las bombas planas de Medvedev, sus aces, sus ángulos, su cabeza... devoraron el marcador para forzar un quinto set.

En el desempate se jugaron intercambios larguísimos. El partido se fue más allá de las cuatro horas y media. Al borde de la extenuación ninguno de los tenistas perdió la cabeza. Quien enloqueció fue el espectador del partido. Era casi imposible asimilar todos los cambios dramáticos que ocurrían en cada punto, casi en cada bola.

En el turno de discursos Rafa dijo que la emoción le impedía hablar demasiado. Su interlocutora le echó un capote: bastante haces con estar de pie después de casi 5 horas de partido.

4 USOpen 19 GS.

La frase: Me contó Javier Santaolalla que cuando trabajó en el acelerador de partículas de Suiza, en el CERN, su tarea consistía en analizar los choques de los protones golpeándose en el vacío. Durante el partido pensé que Medvedev, en la búsqueda de su primer Grand Slam, se dedicó a golpear el vacío para hallar la materia. Y se encontró con Rafa.

viernes, 7 de septiembre de 2012

I fight

Recién acabado el partido, depués de besar la pista de Nueva York, tras más de 4 horas y media de batalla, Brad Gilbert, micrófono en mano, para ESPN, preguntó a #latermita: cómo hiciste para mantener ese nivel los dos últimos sets?. Se le puso una sonrisa grande a Ferrer y contestó: I fight, I fight. Intentó decir alguna cosa más, dijo que Tipsarevic es un competidor muy duro (great fighter) y bla bla bla, y luego que él todo lo que había hecho era keep fighting. Y que nada más, que I fight y que estaba encantado de estar en semifinales de un grande.

Fue un escándalo de partido, desatado, devenido tormenta a partir del tercer set, con cada punto llevado al límite, y resuelto en el alambre del tie break en el quinto. El estadio ovacionó, puesto en pie, a los dos tenistas antes de esa muerte súbita. Eso en la cuestión bola/raqueta/lineas.

La otra cuestión que siempre planea en cada partido, la fortaleza mental, que habitualmente se queda atrapada en los gestos de la cara, esta vez rompió las costuras. Hubo reclamaciones al juez, exigencias trasladadas, gritos de alivio y presión, la garganta en cada golpe; cuando los pies no resistieron, pedicura, heridas abiertas, tobillos casi escayolados; calambres, llamada al fisio en medio del juego. A punto de consumarse el naufragio en el tercer set, Little Beast Ferrer, así le llama Brad Gilbert, pedía ayuda a gritos desde la silla, con la música atronando. Le decía a Piles: "Dímelo, coño!, grita!, si hay warning da igual!, pero dime algo! no así así!"

Agotador.

Mañana, en semis, Ferrer se encontrará con Djokovic, la hiperevolución angulosa y afilada de Tipsarevic. Deberá descargar otra tormenta de energía y precisión para tener opciones. Lo hará. Good luck, Little Beast. Buena suerte #termita.

foto: teinteresa.es