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martes, 28 de junio de 2016

Bienvenidos a casa

Marcó Italia el segundo, en el tiempo de descuento, cuando nos quedaba un último suspiro para intentar agarrarnos a la prórroga con un gol. Pero no lo marcó España. Lo hizo Italia. 2-0. Manu Carreño dijo: gol! a casa!. Sonó como una bofetada. A casa! Igual que cuando tu madre salía a la calle, tú en tus cosas, con el balón, los amigos... y te decía: a casa! Pero ¿qué hay tan importante en casa? Nada; pero es que ya no puedes estar en la calle. Ya no. Y se acababa todo.

A España se le acabó la Eurocopa 2016 con un bofetón de 45 minutos. Un primer tiempo en el que Italia nos robó el libreto, leyó nuestras líneas del guión, se quedó con el balón. Iniesta, al acabar, dijo: "estuvimos demasiado pendientes de Italia en la primera parte y eso lo pagamos." O sea, íbamos a fijarnos en cómo daban la hora y les vimos con nuestro reloj. Vale.

En la segunda parte España reclamó el balón, lo tuvo. Creó tres o cuatro llegadas agónicas a la portería de Buffon. Y nada más. Cuando Aduriz pidió el cambio por lesión ya nos dimos cuenta de que todo estaba saliendo mal. Al otro delantero, Morata, ya lo había sustituido Del Bosque. Y salió Pedro, el tipo que en medio de la euforia de los primeros partidos dijo que no le compensaba estar en la Selección si no iba a jugar. En fin. El fin.

Me pareció ver a Busquets abandonar el terreno de juego con lágrimas en los ojos. Síntoma de que la eliminación había dolido. Casillas, con el peto de suplente, fue a felicitar a Buffon y casi pareció una despedida en el aeropuerto. Inevitable acordarse de la imagen de 2008, cuando Casillas iba ya sin la camiseta, pero con el brazalete de capitán en el brazo desnudo, después de la tanda de penaltis... y Buffon se le acercó en lágrimas. En fin, el tiempo pasa. Ha pasado.

Este equipo estaba herido con la eliminación en el Mundial de Brasil y llegó a la Eurocopa quitarse esa nube de encima. Pero había otros con más hambre. Con mejor hacer.

Yo les sigo aplaudiendo. Nunca me pareció acertado el criterio de vales lo que diga tu último examen. Aquí hay gente que ha conseguido hitos que nos parecían destinados siempre a otros. Eurocopa Mundial Eurocopa. Nada menos. Y son los nuestros. Somos nosotros. Así que, bienvenidos a casa. Ya hablaremos del futuro.

sábado, 24 de octubre de 2015

Keep things simple

Parecía que iba a romper a llover, pero no. Hubo truenos pero no descargó la tormenta y aquí seguimos, metidos en esta nube que llega de la quema de bosques indonesios. La nube te aplasta contra la tierra, enfanga el ambiente, no se piensa claro. Bueno, yo no pienso claro. Está sucio el aire.

Finalmente, la gente que lleva mucho tiempo en esto, y que conoce a Valentino, da su veredicto: "Habló con el corazón. No es estrategia."

Sin embargo nos hemos pasado dos días mirando el asfalto de Sepang bajo las claves de la tormenta que desencadenó Rossi. Y tal vez sería mejor keep things simple, ceñirnos a lo que los pilotos dicen y dejar a un lado la psicología periodística/deportiva.

¿Y qué tenemos? Rossi pide un final de campeonato con un duelo limpio entre él y Jorge. Lícito. Nada del otro mundo. Lorenzo pide, a su vez, que pueda luchar sin factores externos extraños con Valentino. Lícito. Nada de otro mundo. Marc, el acusado, viene a decir que le dejen en paz, que intentará ganar las dos carreras que quedan (entre otras cosas porque eso le daría más victorias que el campeón de 2015 y limpiaría un poco sus cinco ceros). Y Dani no dice nada pero sonríe porque ve que también puede ganar aquí y le mola (entre otras cosas porque le colocará de nuevo fuerte en el arranque de 2016).

Así que ahí estamos. Primera línea: Dani, Marc, Rossi. Segunda: Jorge, Crutchlow, Iannone.

Se apagará el semáforo, pondrán las motos a 250km/h y deberán frenar, casi parar la moto (80 km/h), con el depósito lleno, virar a la derecha y casi sin tocar gas cambiar el peso de la moto hacia la izquierda para afrontar el segundo viraje. Todo muy lento. Todo con muy poco sitio. Todo con una tensión infernal. En ese embudo se encontrarán todos, sin micrófonos de por medio. Sin más mensaje que sobrevivir a esas dos primeras curvas y abrir gas en bajada para tirar la moto a la derecha: curva tres. Sepang.

Puede ser que para entonces las condiciones ambientales sean como las de estos días: nube tóxica. O puede ser que llueva esta noche y limpie la pista y no haya grip. O puede ser... cualquier cosa. La incertidumbre es máxima. Tan alta que ni el propio Valentino cree que mañana sea el día en que que consiga su décimo campeonato del Mundo.

Veremos. MotoGP. 2015.



sábado, 30 de agosto de 2014

Nube o tormenta

Tal vez sea yo. O tal vez sea este circuito, Silverstone: planísimo, partido en dos, largo (el más largo del Mundial -5.900m-), bacheado, frío, montado sobre un aeródromo de la Segunda Guerra Mundial (DNoyes me cuenta que eligieron este sitio para que el viendo ayudase al despegue de los bombarderos pesados). O tal vez sea la isla. En las islas las cosas son diferentes.

El viernes Marc llegaba con la herida de Brno (no fue la derrota ni el quedarse fuera del podio, fue quedarse a una sola victoria del record. No hubo 11/11. Cuando salude a Mick Doohan, el australiano seguirá sonriendo) y les metió más de un segundo a sus rivales en los dos entrenamientos, como si corriese abriéndose paso a latigazos, con ira. Iba tan a saco que cuando le preguntaron quién era su rival este fin de semana comenzó: "Bradl, que es el segundo, no?"y de repente se dió cuenta y cortó. Dijo: basta. No hay necesidad. Y pidió otra pregunta.

El sábado hizo la pole (10 de 12 posibles), a dos décimas del tiempo estratosférico del año pasado. Se cayó por la mañana. Una caída tonta en la 14, lenta, lentísima. "En este circuito hay que estar siempre en tensión, no te puedes relajar, porque si ralentizas un momento el paso, los baches te sacan de punto."

Sus rivales, en plena crecida desde hace tres carreras (JLo 3 podios, Vale 2 podios, Dani 1 victoria #lavictoria) se han encontrado con la misma piedra en el zapato que al principio de temporada. Otra vez el neumático super duro del primer tercio de campeonato. Las Yamaha, cuyo fuerte es el paso por curva, necesitan estar más tiempo inclinadas que las Honda, y ese flanco tan duro no se lo permite. Les niegan su mejor virtud. JLo: "Necesitamos un neumático más blando en los laterales. La realidad es que con los neumáticos del año pasado íbamos más rápido."

Hay nubes. Hace frío. El asfalto está gélido. Los neumáticos no agarran. Pero esto es Silverstone. Una cosa seria. 18 curvas. 3 rectas. 20 vueltas. 2 secuencias de curvas enlazadas que te examinan como piloto y un par de frenadas que te miden como competidor. Va la gente encogida por el paddock. Cada nube lleva dentro una tormenta. Y en las cabezas está qué pasará el domingo. El domingo a la una de la tarde en Inglaterra.

Marc Dovi Jorge
Aleix Dani Valentino

Silverstone.