sábado, 22 de octubre de 2016

Phillip Island advierte: Esto no va a ser fácil

Apenas dos líneas. Llueve; sale el sol; hay viento fuerte; descarga otra vez; vuelve a salir el sol; el viento sigue soplando desde el océano. Aparece una masa de nubes negra en dirección al circuito. La qualy (Q2) comienza con sol radiante y con los radares lanzando el mensaje de heavy rains coming. En Phillip Island la pista se seca rápido. Pero aún seca hay charcos fuera de la trazada.

Con este panorama Márquez monta slicks, como si fuera una mañana soleada de sábado para salir a pasear. Lleva la moto por la línea, evita los charchos, inunda la pantalla de tiempos de parciales en rojo, casi saca de la pista a Barberá, en una acción propia de carrera. Adelanta por fuera a Jorge Lorenzo en una pasada que roza la humillación. Pole.

Le siguen Crutchlow y Pol Espargaró. El británico en su salsa, Pol detrás de su hermano.

Y Jorge? Y Valentino?

Jorge, con sus demonios reunidos todos en Phillip Island: condiciones cambiantes y lluvia, humedad. Le pasó Márquez de aquella manera, pero también Petrucci, y Pol Espargaró. "Ha sido un desastre total". Horas después, en redes sociales, ya recompuesto: "confiado en hacer una gran salida mañana [p12] y después dar el 100% en carrera!"

Valentino [p15]: "Ha habido unas condiciones muy difíciles, creo que la pista se ha secado y mojado unas diez veces." Nunca fue rápido, no pasó el corte de la Q1. En la sala de prensa Marc, Crutchlow y Pol le justifican: "parece que siempre eligió los neumáticos que no tocaban. Ha sido una cuestión de mal timing, pero el domingo será rápido."

Me encanta esta foto. Supongo que será de Jaime Olivares. Retrata perfecto el sábado de Phillip Island.



domingo, 16 de octubre de 2016

Polvo en la pantalla, Marc es campeón.

Como en un sueño extraño primero se cayó Valentino Rossi; polvo en la pantalla. Valentino miraba el ordenador, con la telemetría de esa curva... y parecía no entenderlo. Tenía la cara del veterano, extrañado y resignado, como el que sabe que estas cosas con posibles y que es inútil cabrearse. A falta de cinco vueltas otra vez polvo en la pantalla. Jorge en la grava. Márquez fue Campeón del Mundo ganando en un circuito en el que nunca lo había hecho y de la manera más inesperada, con sus dos rivales en el suelo. Celebró de la manera más auténtica, exultante ante la victoria y sorprendido por el momento. Como si no contase con que apareciera la ola buena a esa hora de la mañana.

La carrera comenzó con un intercambio de adelantamientos sensacional entre Marc y Valentino. Cinco en dos vueltas. Según contó Marc en sala de prensa vio que Rossi le adelantaba de manera extraña, percibió nerviosismo en el italiano, y decidió tirar aún más fuerte para tensar la cuerda. Se puso primero y ya nadie pudo darle caza. Cuando vio en la pizarra el Lorenzo KO bajó el ritmo, hizo una vuelta equivocándose varias veces con las marchas... y eso le puso en la pista de que no debía perder la concentración. Ganó y fue campeón.

Desde fuera nos podemos imaginar el trabajo tremendo de ser campeón con una moto que empezó siendo más lenta que Yamaha, Ducati y Suzuki. Con Nakamoto pidiéndole errores cero. Y con el niño deseando derrapar, frenar como un bestia, y pilotar salvaje. Todo eso lo ha puesto en orden y le ha dado el sentido adecuado. Ha acabado campeón con tres carreras aún por disputar.




sábado, 15 de octubre de 2016

64. 64. 64.

Jorge Lorenzo el sábado. Palo muy serio, highside y la espalda de plano al asfalto. Helicóptero. Hospital. TAC. Vuelta al circuito. Primera línea. Tremendo. "Antinflamatorio, pastilla contra el dolor, el calor de la moto y la adrenalina" es la receta del #99

Rossi, con la referencia de Maverick, saca una pole inesperada con un tiempazo. El único piloto por debajo de 1'44. Casi no festeja en parque cerrado. No es domingo.

Márquez va con las cuchillas de patinar en hielo. Saca primera fila también, detras de Rossi.

Los tres llevan 64 poles en su carrera deportiva en la categoría reina. Nakamoto saluda efusivo a Crutchlow, el primer privado en parrilla mañana, en el circuito de Honda.

lunes, 10 de octubre de 2016

El desajuste de Piqué

Evitemos el relato del tipo de camiseta y las magas que cortó. Centrémonos en el momento en el que el jugador se encuentra con el seleccionador nacional y éste le dice algo mientras caminan hacia el vestuario después del partido. La cámara tiene el ángulo perfecto porque se ve de espaldas a Lopetegui y de cara a Piqué. Incluso cuando no lo sabe Piqué está de cara. Es curioso el destino. El gesto del jugador revela que no se está creyendo lo que le dicen. Una especie de quééé? 

Lo siguiente es una foto de grupo en el vestuario tras la victoria.

Y lo siguiente Piqué vestido de calle, duchado, con la camiseta de Sergio Ramos en la mano. Va caminando con los pasos del que quiere pedir una explicación para soltar un cabezazo a mitad de frase. Sin embargo no va a pedir explicaciones sino a darlas. Las da. El tono es de hartazgo y pereza porque la otra opción sería mandar a tomar por culo a todo el mundo. A todo el mundo? Quién es todo el mundo? Aquí está el lío.

Todo se montó en twitter, donde los cazadores apretaron rápido el gatillo nada más ver esas mangas cortadas, sin la bandera.

Pero la pregunta es: cómo un tipo acostumbrado a la presión en un deporte de élite y máxima exposición; cómo un tipo que encabezó mucho tiempo el ranking de la actividad en redes sociales; un cerebro acostumbrado a filtrar odios, de repente estalla y hace pública una decisión que ya tenía pensada, irse de la Selección en 2018.

Se desajustó la conexión entre la máquina y la vida. La maquinita que llevamos en el bolsillo; la maquinita en la que metemos tantos datos privados, en la que transcurren tantas conversaciones íntimas. A la que dotamos de una importancia desmedida. Es casi nuestro disco duro externo... y sin embargo le concedemos una puerta gigante al exterior con twitter. De modo que en nuestro bolsillo aparece gente que no nos interesa... y que trae dosis pequeñitas de veneno. El desajuste es tragarnos ese veneno. Pero quiénes son? Qué poder les concedemos? Ese es el desajuste. En nuestra maquinita. Esa gente entrando en nuestro cerebro?

Normalmente ya es nuestro cerebro el que ajusta la situación prácticamente en modo automático. Si no, exite otro resorte: la vida, nuestro entorno, el grupo. El grupo te sostiene; los de tu misma profesión, los que saben qué hay en juego. Y aquí hubo otro perfil de desajuste. El mensaje no lo leyó Piqué en su maquinita. Lo escuchó por boca del jefe del grupo: te están poniendo a parir, se ha montado un lío gordo con lo de las mangas cortadas. Quééé?

Entró en juego el protocolo del bar, el de la calle. Voy, le digo de qué va, y si puedo le meto. Pero en ese camino no había nadie a quien decirle nada porque estaban en la maquinita. Así que sólo pudo enseñar la camiseta de Ramos, las mangas cortadas, enseñar que no había bandera y que por tanto no pudo cortar símbolo alguno. Y lo único que le quedaba por decir era lo que tenía tan guardado en su disco duro: "dejaré la selección en 2018, tras el Mundial".

domingo, 25 de septiembre de 2016

Sin las gafas de sol

El chico que dijo el jueves que ya no le importaba no ganar carreras ganó. Fue un farol invertido. Una mentira que quedó clara en cada sesión de entrenamiento del fin de semana. El Domingo, a las dos de la tarde, soltó el embrague y abrió gas poseído por una necesidad que él mismo se había creado: buscar la primera posición en la primera curva y largarse.  Pero allí se encontró con un maestro de las salidas: Jorge Lorenzo, y con Maverick Viñales, cada día con el filo del cuchillo más pulido.

El caso es que con el farol desenmascarado Márquez ni siquiera tomó la precaución de los jugadores de partidas largas y se presentó en la parrilla de salida sin gafas de sol. Ahí  se le vió claramente afilar la mirada hacia adelante, como buscando ya esa primera curva. Pero al encontrarse allí con Jorge y Maverick, entró en batalla. A brazadas, como podía, quiso quitárselos de en medio y nos dejaron unas primeras vueltas memorables de ataques y contrataques.

Ya liderando la carrera, Marc salvó una de las suyas, y en lo que se recomponía encima de la moto vió cómo le pasaban cuatro. Tardó poco en devolverles a las posiciones anteriores. Ganó. Tiene 52 puntos sobre Valentino y quedan cuatro carreras. Tiene el título en la mano, salvo que este deporte le tenga guardado algo...

domingo, 11 de septiembre de 2016

Como una aparición

Como quien ve un espejismo apareció el 26. Había que buscar en el cerebro, porque la primera línea de nombres era Marc, Jorge, Vale... y se estaban haciendo hueco Andrea, Cal, Maverick. Pero vaya, ahí estaba: Dani. Sí, Dani Pedrosa, el 26, pilotando con aire y swing y sobre todo: más veloz que el resto. Tener o no tener la velocidad. 12 carreras después encontró la manera de que su moto se agarrara a la pista. Y voló: adelantó siempre con decisión y contundencia. Salió octavo, acabó primero. Dani Pedrosa. Ole. Octavo ganador diferente de las últimas ocho carreras. Faltaba él y apareció.

Por detrás hay que ir a la rueda de prensa, con los dos pilotos de Yamaha enfrentados en los micrófonos. Que si fue agresivo Rossi, que no, que sí, que me respetes, que no. Venga. Y Dani en medio. Ya le ocurrió en Sepang. Ganó él la carrera pero se habló de la patada de Rossi.

Y más atrás Márquez. Cuarto otra vez. Se empieza a bajar la persiana de la ventaja sobre el segundo en la general. Tenía más de dos carreras de margen y ahora Rossi está a 43 puntos. Aparentemente se le atraganta acertar con la decisión del neumático. Pero eso es sólo la apariencia. Lo que pasa de verdad sólo lo sabe él y Nakamoto.

Vamos como el río, hacia abajo, a la desembocadura. Quedan cinco carreras. MotoGP

lunes, 5 de septiembre de 2016

La cabeza se nos fue a Phillip Island y a Malasia

Las motos salieron por los aires y se desintegraban en cada golpe con el suelo. Los pilotos, despedidos en el choque (270km/h?), habían resbalado por la hierba incapaces de frenar y se encontraron de nuevo en el asfalto. La destreza de sus compañeros evitó un atropello múltiple. En la camilla vimos que Pol Espargaró se movía. Loris Baz tardó algo más pero acabó por levantar la mano para indicar que estaba consciente. Pasados los minutos las informaciones decían que ambos pilotos estaban bromeando en la Clínica Mobile. Bandera roja y restart. Así comenzó Silverstone 2016.

En la reanudación Maverick Viñales volvió a salir como un tiro, puso distancia con el resto y no le vimos más hasta la bandera de cuadros. No está mal para su primera victoria en MotoGP.

Por detrás, cinco pilotos desataron ataques en cada frenada, en cada aceleración, tragándose los meneos de sus motos en cada bache que pisaban a 200 kilómetros por hora. Hubo 31 adelantamientos. La cabeza se nos fue hasta Phillip Island 2015. Iannone, fortísimo, cayó cuando rodaba segundo a poco del final. En plena inclinación tocó un bache con la rueda delantera y no pudo sujetar la moto. Ciao. Se metieron en pelea dura Rossi, Crutchlow y Márquez. El #93, que lidera el Mundial según el plan de Nakamoto (gana si puedes, prohibidos los ceros), metió una variable que ya habíamos olvidado. Montó al niño en la Honda. Protagonizó dos secuencias de adelantamientos y contra-adelantamientos escalofriantes. Una con Crutchlow y otra con Rossi. La cabeza se nos fue a Malasia 2015. Los dos duelos los perdió, en ambos se fue por las escapatorias para volver a pista y seguir intentándolo. Se nos había olvidado quién era El Niño y lo que trajo a MotoGP. Batalla en cada frenada, batalla en cada centímetro de asfalto... sea cual sea el resultado.

En la televisión algunos de esos adelantamientos los vimos desde la cámara onboard de Rossi. Una cámara que gira 360 grados y que se activa por control remoto, lo cual supone que para que haga el giro a tiempo hay mandar la órden antes de que suceda la acción. Y que el realizador se la juegue a "pinchar" esa señal. Fue una maravilla estar en la moto de Rossi en esas batallas. Algunas de las secuencias fueron sublimes. El realizador jefe, el que "pincha" eso, se llama Sergi Sendra. Los que seguís MotoGP de toda la vida seguro que ya le conocéis. Enhorabuena a él y su equipo. Puesta en escena a la altura de lo que sucede en la pista.