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sábado, 12 de julio de 2014

#Miedo. #Sachsenring



La primera vez que estuve en Sachsenring, el año pasado, me pareció una huella del diablo en la tierra. Como el hierro con el que marcan las reses. Esa primera parte circular. Una frenada fuerte y siete curvas seguidas a izquierda antes de lanzarse a una recta de 12.8% de desnivel. Antes hay que pasar por la curva 11. En las camisetas oficiales pone: Sachsenring, home of the legendary turn 11. Y antes de llegar a meta, la curva trece, contraperaltada, a cuatro segundos de la bandera de cuadros.
El año pasado Jorge se dobló la placa de titanio que 15 días antes le habían puesto para sujetar su clavícula. Dani Pedrosa voló en la curva cuatro y en el impacto tampoco pudo salvar la clavícula.
Hoy viernes Márquez cometió un error involuntario. En un descuido tocó la leva de las marchas y metió tercera cuando debía aguantar en segunda. Volada. Las cosas de esta época: sólo una fotógrafa (@bonnie_lane) captó el momento. Y da miedo. Eso fue por la mañana. Por la tarde Dani, en la frenada del tobogán, antes de la 12, se fue también al suelo. No parecía gran cosa hasta que llegó resbalando a la gravilla y ahí empezó a dar tumbos sin control. #Miedo. #Sachsenring.



sábado, 13 de julio de 2013

Médicos en la sala de prensa. Las horas del día.

A las seis de la tarde aparecieron enfundados en su mono de asistencia en circuito los doctores Angel Charte (medicina interna) y Enric Cáceres (traumatología). Cáceres con un micrófono inalámbrico para poder moverse y dibujar en una pizarra en qué estado había quedado la clavícula de Dani Pedrosa (rotura parcial en la zona izquierda). Charte para detallar por qué descartaba a esa hora cualquier lesión interna en el piloto, que tras la caída tardaba mucho en recuperar un estado de semiconsciencia y fue trasladado en helicóptero a un hospital cercano. La imagen no era muy alentadora en ese momento: el piloto, inmovilizado en una camilla, con los ojos cerrados, entrando por la bocana de carga del helicóptero. Pero poco a poco la mañana se fue despejando de malas noticias hasta llegar a ese momento: las seis de la tarde, con los doctores explicando conceptos de medicina interna y traumatología a la prensa especializada en motor. Las seis de la tarde y el piloto descansando en su motorhome después de una comida reparadora.

La caída sucedió pasadas las diez de la mañana. En la curva 1, la Honda #26 escupía por los aires al piloto, que impactaba con una fuerza brutal con la cabeza y la espalda en el asfalto para acabar sobre la grava. Se desprendió la visera del casco y se pudo ver la mirada perdida de Dani, que se llevaba la mano a la clavícula izquierda. Ni siquiera pasó por el box. Directo a la clínica móvil.

A las tres de la tarde la situación era esta: el líder del Mundial de MotoGP estaba en el circuito, sin posibilidad de competir, tras su paso por el hospital de Chemnitz; el vigente campeón del mundo, Jorge Lorenzo, salía de la anestesia en un hospital de Barcelona después de que se le implantara una placa nueva de titanio, esta vez con 10 tornillos e injertos de sustancia ósea de su pelvis para favorecer la regeneración del tejido; y Márc Márquez había conseguido la pole para la carrera del domingo. Crutchlow (con abrasiones en ambas piernas y brazo izquierdo además de un agujero en su mano derecha -"por la mañana creía que no podría montarme en la moto"-) hizo el segundo mejor tiempo, y Valentino Rossi, primera línea de salida, algo que no probaba desde 2010.

Eso a las tres de la tarde.

Ahora queda el domingo. Para Dani, nuevo examen médico previo a la decisión sobre su participación ("el motociclismo rompe cualquier estructura lógica" Angel Charte). Para el resto, la mañana entera para competir en un circuito que parece un tatuaje del diablo sobre las colinas de Sajonia. 10 curvas a izquierda y sólo 3 a derechas: 3 trampas, 3 emboscadas marcadas en rojo (1,3,11). Y una bajada como un tobogán. Un descenso que invita a poner sexta y obliga a una frenada brutal para seguir en pista. Sachenring. Sachenring.

Sachenring.

Sachenring como una pesadilla sobre la que buscar ir más rápido que el resto. Sachenring. Si corre Dani, serán 23 pilotos en la parrilla de MotoGP. Si finalmente no lo hace, el campeonato del Mundo tendrá la posibilidad de quedar más apretado que nunca, porque hay tres tipos que no van renunciar a esa posibilidad: uno es una leyenda, otro un niño muuuuy rápido y otro, un boxeador. Suerte a todos.





viernes, 12 de julio de 2013

"Vuelvo a casa"

Hace 14 días Jorge Lorenzo lanzó un tuit que supuso un estallido, a partes iguales, de admiración e incredulidad en el paddock: "Volvemos a Assen" decía. Se acababa de despertar de una operación de clavícula en Barcelona.

Hoy, con la chaquetilla del equipo Yamaha cubriendo un fuerte vendaje, decía a los micrófonos de un periodista italiano: "ritorno a casa". Habían transcurrido un par de horas desde ese momento en el que salió despedido de su moto hacia adelante, en la salida de la curva 10 de Sachsenring, el último viraje a izquierda con el que se entra en la parte triangular del trazado alemán. Salió volando y cayó sobre la parte alta izquierda de su espalda. El impacto dobló la placa de titanio que le sujetaba el hueso. Si se hubiera producido en una clavícula sana, ésta se habría partido, dicen los médicos.

Mientras esperábamos su salida en la puerta del box de Yamaha, las paragüeras del circuito, en minifalda y top de cuero negro se contoneaban ante las cámaras rivalizando en sonrisas, ajenas a lo sucedido. De repente volvieron a escucharse los motores, Bradl quitó el mejor tiempo del entrenamiento a Jorge Lorenzo. No lo superó nadie más. Crutchlow se volvió a caer. Otro a la clínica móvil. Agujero en la mano derecha y abrasiones en brazo izquierdo y ambas piernas. Salía por la puerta vendado, con el pecho descubierto, como un boxeador.

El Mundial se acerca a su ecuador y ya deja demasiadas huellas de su dureza, del nivel y el riesgo altísimo que toman estos pilotos por salir campeones. Smith sigue intentando curar su dedo meñique, casi arrancado hace un mes. Aoyama vuelve a la moto con tres dedos en los que es difícil distinguir las falanges. Márquez (microfracturas en Assen) resume la jornada tuiteando: Primer día en el trazado alemán superado!! Y Dani Pedrosa, el más vapuleado por las caídas de cuantos compiten en este Mundial, baja de su scooter cuando se cruza con Lorenzo, que enfilaba la carretera rumbo al aeropuerto. Se chocan las manos y se desean suerte mútuamente. Minutos antes, en el hospitality de Yamaha, Valentino Rossi seguía en su rutina de fin de semana de carreras: "debemos mejorar el setting de la moto para no estar tan lejos de las Honda cuando sube la temperatura del asfalto."

Y así va. Mañana volverán a salir. Cada uno con sus lesiones, cada uno con su rutina de trabajo, cada uno con un objetivo concreto: estar lo más alto posible en la clasificación de tiempos. Eso sólo lo consiguen yendo al límite. Siempre. Mientras, a Jorge, en el quirófano, le pondrán en su sitio la placa de titanio doblada por esa caída cuando abría gas a más de 200km/h.

Suerte.