domingo, 14 de septiembre de 2014

El chico del pueblo de al lado

Las victorias se celebran. Las derrotas se analizan. Al final del día el mundo sigue girando y siempre hay revancha. Y si no hay se busca. Pero hay victorias especiales y derrotas diferentes. Los gestos nos ponen en la pista. Vamos allá.

Rossi gana en Italia, cinco años temporadas después, con 35 años. En el podio se arrodilla ante la afición. En los momentos de los trofeos sube a su jefe de mecánicos al cajón, con él. Galbusera, el hombre que encontró en un test de superbikes, un tipo que no tenía ni idea del Mundial del MotoGP. A ese Valentino le dijo: vente, necesito las ideas nuevas que Burgess (14 años después) no tiene. La intuición y el atrevimiento.

La carrera: Márquez sabía que Jorge intentaría irse desde el principio y saltó como un gato desde la segunda línea para bloquear esa tentativa. Se metió en batalla con Rossi. Dos veces le adelantó y dos veces le contestó el italiano. Finalmente los dos pasaron delante de Jorge Lorenzo y cuando todo paracía dulce, cuando se cocían esa vueltas que preparan la batalla final, Márquez se cayó. Fue en la curva 4, lentísima, reviradísima: "Iba relajado, me confié en exceso, quise cerrar un poco más de la cuenta y esta vez no pude levantar la moto."Se le cayó a plomo. Levantó solo esos 160 kilos de peso y con la ayuda de los marshalls logró arrancarla y entrar en pista de nuevo. Tiró a saco y ganó un punto. "Lo hice por los mecánicos." Podía haberse quedado quieto, haberse lamentado de la caída ("el primer error del año en carrera") y nadie le habría reprochado nada. Pero se levantó y entre la vuelta 9 y la 21 enjugó una diferencia de 37 segundos con el penúltimo, para culminar la remontada hasta el corte de los puntos en la última vuelta. "Ahora me pongo en modo campeonato". Que significa, sobre todo, ni un error más de ahora en adelante. Quedan cinco carreras. Y cerrar nunca es fácil.

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