lunes, 19 de mayo de 2014

Le Mans con sol. Mugello con 22 años. Cinco de cinco


Valentino Rossi, segundo por tercera vez en la temporada, dijo: "Necesitaría tener 22 años para poder luchar con Márquez."

Avanzada la rueda de prensa, a Marc le preguntaron si estaba preparado para la sexta victoria del Mundial dentro de quince días, y contestó: "En Mugello Valentino volverá a tener 22 años."

Así va este romance en la cesión del testigo sobre el rey de MotoGP.

La tormenta está en la cabeza de Jorge Lorenzo, sexto en Le Mans, por detrás de Dani Pedrosa y a 7 segundos de Marc. "No me divierto ni cuando gano." Lo dijo Jorge porque Marc, en sala de prensa había verbalizado una máxima de este deporte: "Si no te diviertes no vas rápido, y a Jorge le puede estar pasando eso."

Las pantallas lanzaron aquella imagen de Dani, sentado en el box, ya sin el casco, mirando hacia arriba, la boca abierta, buscando oxígeno. "Parecía que estuviese pilotando en agua. No tenía grip ni delante ni detrás. Han sido 28 vueltas durísimas sin poder atacar en ningún momento." Venía de operarse del antebrazo derecho 12 días antes.

Cuando Lin Jarvis, Yamaha Managing Director, cerró el contrato de Pol Espargaró en Qatar 2013, todos los especialistas leyeron la intención: será el antiMárquez. La pieza que Yamaha pondrá frente a Honda para frenar a Marc. Sucede que Pol no puede pilotar esa M1 con su estilo agresivo, no puede hacer derrapar la rueda trasera porque le quita a la moto su mejor cualidad, el paso por curva. Pero está jugando a hacer tratos. Y esa salida desde la primera línea y este cuarto puesto en Le Mans (toda la carrera en cabeza) le van a dar fuerza para que le vayan poniendo la M1 cada vez más a su gusto. Ole.

Hizo sol y parecía otro circuito, Le Mans. Se le quitó el rostro de infierno. Los domingos de carreras son preciosos.






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