domingo, 11 de septiembre de 2016

Como una aparición

Como quien ve un espejismo apareció el 26. Había que buscar en el cerebro, porque la primera línea de nombres era Marc, Jorge, Vale... y se estaban haciendo hueco Andrea, Cal, Maverick. Pero vaya, ahí estaba: Dani. Sí, Dani Pedrosa, el 26, pilotando con aire y swing y sobre todo: más veloz que el resto. Tener o no tener la velocidad. 12 carreras después encontró la manera de que su moto se agarrara a la pista. Y voló: adelantó siempre con decisión y contundencia. Salió octavo, acabó primero. Dani Pedrosa. Ole. Octavo ganador diferente de las últimas ocho carreras. Faltaba él y apareció.

Por detrás hay que ir a la rueda de prensa, con los dos pilotos de Yamaha enfrentados en los micrófonos. Que si fue agresivo Rossi, que no, que sí, que me respetes, que no. Venga. Y Dani en medio. Ya le ocurrió en Sepang. Ganó él la carrera pero se habló de la patada de Rossi.

Y más atrás Márquez. Cuarto otra vez. Se empieza a bajar la persiana de la ventaja sobre el segundo en la general. Tenía más de dos carreras de margen y ahora Rossi está a 43 puntos. Aparentemente se le atraganta acertar con la decisión del neumático. Pero eso es sólo la apariencia. Lo que pasa de verdad sólo lo sabe él y Nakamoto.

Vamos como el río, hacia abajo, a la desembocadura. Quedan cinco carreras. MotoGP

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