lunes, 5 de septiembre de 2016

La cabeza se nos fue a Phillip Island y a Malasia

Las motos salieron por los aires y se desintegraban en cada golpe con el suelo. Los pilotos, despedidos en el choque (270km/h?), habían resbalado por la hierba incapaces de frenar y se encontraron de nuevo en el asfalto. La destreza de sus compañeros evitó un atropello múltiple. En la camilla vimos que Pol Espargaró se movía. Loris Baz tardó algo más pero acabó por levantar la mano para indicar que estaba consciente. Pasados los minutos las informaciones decían que ambos pilotos estaban bromeando en la Clínica Mobile. Bandera roja y restart. Así comenzó Silverstone 2016.

En la reanudación Maverick Viñales volvió a salir como un tiro, puso distancia con el resto y no le vimos más hasta la bandera de cuadros. No está mal para su primera victoria en MotoGP.

Por detrás, cinco pilotos desataron ataques en cada frenada, en cada aceleración, tragándose los meneos de sus motos en cada bache que pisaban a 200 kilómetros por hora. Hubo 31 adelantamientos. La cabeza se nos fue hasta Phillip Island 2015. Iannone, fortísimo, cayó cuando rodaba segundo a poco del final. En plena inclinación tocó un bache con la rueda delantera y no pudo sujetar la moto. Ciao. Se metieron en pelea dura Rossi, Crutchlow y Márquez. El #93, que lidera el Mundial según el plan de Nakamoto (gana si puedes, prohibidos los ceros), metió una variable que ya habíamos olvidado. Montó al niño en la Honda. Protagonizó dos secuencias de adelantamientos y contra-adelantamientos escalofriantes. Una con Crutchlow y otra con Rossi. La cabeza se nos fue a Malasia 2015. Los dos duelos los perdió, en ambos se fue por las escapatorias para volver a pista y seguir intentándolo. Se nos había olvidado quién era El Niño y lo que trajo a MotoGP. Batalla en cada frenada, batalla en cada centímetro de asfalto... sea cual sea el resultado.

En la televisión algunos de esos adelantamientos los vimos desde la cámara onboard de Rossi. Una cámara que gira 360 grados y que se activa por control remoto, lo cual supone que para que haga el giro a tiempo hay mandar la órden antes de que suceda la acción. Y que el realizador se la juegue a "pinchar" esa señal. Fue una maravilla estar en la moto de Rossi en esas batallas. Algunas de las secuencias fueron sublimes. El realizador jefe, el que "pincha" eso, se llama Sergi Sendra. Los que seguís MotoGP de toda la vida seguro que ya le conocéis. Enhorabuena a él y su equipo. Puesta en escena a la altura de lo que sucede en la pista.

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