Llorente la pisa, recorta y pasa para que Ibai marque.
Llorente le gana la posición al central. Le mete el cuerpo y lanza la pierna hacia el balón, instintivamente. Le sale un remate al primer palo que entra y es el gol del pase a la final. Quedan sólo dos minutos de partido. Se le ve correr por el campo con los ojos vidriosos.
A Adrián le bota delante el balón y le mete un derechazo para ponerlo en la escuadra más alejada.
En primavera, los delanteros deciden el destino del grupo.