viernes, 12 de julio de 2013

"Vuelvo a casa"

Hace 14 días Jorge Lorenzo lanzó un tuit que supuso un estallido, a partes iguales, de admiración e incredulidad en el paddock: "Volvemos a Assen" decía. Se acababa de despertar de una operación de clavícula en Barcelona.

Hoy, con la chaquetilla del equipo Yamaha cubriendo un fuerte vendaje, decía a los micrófonos de un periodista italiano: "ritorno a casa". Habían transcurrido un par de horas desde ese momento en el que salió despedido de su moto hacia adelante, en la salida de la curva 10 de Sachsenring, el último viraje a izquierda con el que se entra en la parte triangular del trazado alemán. Salió volando y cayó sobre la parte alta izquierda de su espalda. El impacto dobló la placa de titanio que le sujetaba el hueso. Si se hubiera producido en una clavícula sana, ésta se habría partido, dicen los médicos.

Mientras esperábamos su salida en la puerta del box de Yamaha, las paragüeras del circuito, en minifalda y top de cuero negro se contoneaban ante las cámaras rivalizando en sonrisas, ajenas a lo sucedido. De repente volvieron a escucharse los motores, Bradl quitó el mejor tiempo del entrenamiento a Jorge Lorenzo. No lo superó nadie más. Crutchlow se volvió a caer. Otro a la clínica móvil. Agujero en la mano derecha y abrasiones en brazo izquierdo y ambas piernas. Salía por la puerta vendado, con el pecho descubierto, como un boxeador.

El Mundial se acerca a su ecuador y ya deja demasiadas huellas de su dureza, del nivel y el riesgo altísimo que toman estos pilotos por salir campeones. Smith sigue intentando curar su dedo meñique, casi arrancado hace un mes. Aoyama vuelve a la moto con tres dedos en los que es difícil distinguir las falanges. Márquez (microfracturas en Assen) resume la jornada tuiteando: Primer día en el trazado alemán superado!! Y Dani Pedrosa, el más vapuleado por las caídas de cuantos compiten en este Mundial, baja de su scooter cuando se cruza con Lorenzo, que enfilaba la carretera rumbo al aeropuerto. Se chocan las manos y se desean suerte mútuamente. Minutos antes, en el hospitality de Yamaha, Valentino Rossi seguía en su rutina de fin de semana de carreras: "debemos mejorar el setting de la moto para no estar tan lejos de las Honda cuando sube la temperatura del asfalto."

Y así va. Mañana volverán a salir. Cada uno con sus lesiones, cada uno con su rutina de trabajo, cada uno con un objetivo concreto: estar lo más alto posible en la clasificación de tiempos. Eso sólo lo consiguen yendo al límite. Siempre. Mientras, a Jorge, en el quirófano, le pondrán en su sitio la placa de titanio doblada por esa caída cuando abría gas a más de 200km/h.

Suerte.





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