domingo, 9 de junio de 2013

Entre peces pequeñitos

Pete Bodo, un cronista americano, comienza hoy su relato de la final diciendo que Rafa, pescador como es, sabe que hay que poner la misma destreza en pescar un pez pequeño que uno grande, y que esa certeza era justamente la que le daba pocas posibilidades hoy a Ferrer. 6-3, 6-2, 6-3.

Al otro lado de la pantalla el partido se vio fácil. Abajo no, abajo, en la pista, la velocidad es diferente, y el aire tiene esa densidad oculta a la televisión... pero la final de hoy no levantó a la gente de los asientos, no provocó ovaciones, no dejó gestos de incredulidad en los espectadores, no arrancó un salto del ganador hacia su box. Hubo detalles de felicidad íntima: el gesto final de Toni Nadal viendo el útimo punto, las lágrimas contenidas de Nadal en el himno... Pero sobre todo y en esencia, la final de hoy consistió "sólo" en ver ganar el octavo Roland Garros a este chico que se llama Rafa Nadal. 27 años; sin la melena de los 19; la camiseta con mangas desde que se convirtió en #1 del mundo. Ocho RG. Ocho. Ocho!, le repetía John McEnroe en la entrevista post partido.

A su oponente, en el mejor de los casos, Nadal le deja el tenis pero le roba el aire. Desde hace tiempo sólo hay un tipo que en deuda de oxígeno puede ganarle en tierra batida: Novak Djokovic. El año pasado lo intentó durante dos días y no pudo. Y este año protagonizó una semifinal épica de desconexiones brutales mezcladas con tenis excelso y violento; pero se llevó Rafa el partido de nuevo. El dominio absoluto del tenis en la Philippe Chatrier es Rafa Nadal: hoy saltaron miembros de seguridad a pista ante las protestas de de activistas, bengalas incluidas. Rafa le tendió la mano a uno a modo de "gracias por todo, podéis iros si queréis". Hubo lluvia y en uno de los descansos del tercer set, cuando arreció, Ferrer se puso la chaqueta del chandal en la silla; lo vio Rafa y saltó rápido a la pista para que no hubiese dudas sobre su opinión al respecto: aquí se juega. Cada detalle perturbador lo sacó del medio rápido. Al final, cuando recogió su octava Copa de los Mosqueteros, los colores del pantalón y la chaqueta del chándal le hacían la bandera de Francia a Rafa. La cuenta de Twitter del torneo subió, después de la victoria, esta foto con los recogepelotas. Como quien nada entre peces pequeñitos... Congrats! #unst8ppable.

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