domingo, 8 de junio de 2014

Una salvajada histórica

Le llegó ese momento petite mort, se desmayó sobre la tierra cuando la bola de Djokovic se fue larga. Noveno Roland Garros para Rafa Nadal. Fue a saludar a su rival a la red sujetenado las lágrimas. En el micro de pista no podía casi hablar. Acertó a decir: "Espero que Djokovic lo gane alguna vez porque se lo merece." Nole, en el banco, también tenía la cara enrojecida.

Cuando la competición se alarga más allá de las tres horas, da tiempo a todo. A que te duela todo, a estar muerto y resucitar, a estar ligero y que las piernas se te conviertan en plomo. Y eso ocurre en París, con calor, sobre la arcilla de la pista. La tierra batida; que lija la bola y te para los pies; a cada paso, a cada resbalada, un poquito más de suciedad en el calcetín, como un grillete marrón. Hemos visto tantos cambios en Rafa a lo largo de su carrera, en su modo de juego. Pelear cada bola, liftar hasta lo imposible, mejorar el saque, convertirse en agresivo... Hoy dio tiempo a todo. Casi revisó toda su carrera en este partido. A las tres horas y media de partido Rafa estaba doblado. Las zona lumbar. Lo veía Djokovic, que durante todo el tercer set estuvo atravesando su desierto de energía... Se crecía Djokovic. Y Rafa a dos juegos de su noveno Roland Garros, con las piernas de plomo otra vez. Como en el primer set.
44 minutos para decidir el primero
60 para el segundo
50 el tercero
A los 50 minutos de cuarto set, 5-4 para Rafa y saque de Djokovic. En la grada, Toni Nadal tiene la camiseta empapada en sudor. Lo rompe. Noveno RG, con un nivel de exigencia cercano a la agonía, 42 partidos después entre estos dos jugadores. Una salvajada en la Philippe Chatrier. Una salvajada histórica.
Esto es fácil decirlo ahora, pero da igual. #RafaEnters #RafaStays #RafaWins

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