lunes, 19 de agosto de 2013

Así va la vida

Cuando todo acabó, Dani seguía sentado en la silla de la sala de prensa y pidió a los periodistas españoles e italianos que tenían turno de atención personalizado que se acercaran donde estaba él porque no tenía fuerzas para levantarse. Contó cómo le había ido en la carrera, las precauciones del inicio para guardar los neumáticos, el ataque de Márquez, las dificultades para moverse encima de la moto en la segunda parte de la prueba, donde debía pilotar "quieto" para no reabrir la fractura de la clavícula, y su último ataque a la posición de Lorenzo, que rodaba segundo: "le vi que hacía algo raro en una de las curvas y sabía que seguiría yendo mal en las siguientes, así que pude acercarme y finalmente pasarle en la recta". Acabó segundo el #26: "Estoy contento porque he conseguido perder los menos puntos posibles." Y al continuar con el relato dijo:
-Es que cuando vi las radiografías de la clavícula me quedé chafado, porque no estaba tan bien como pensaba.
-Pero la radiografía del lunes después de Laguna?
-No, esa no. Esa cuando la vi y comprobamos que la rotura era casi total pensé: bueno, pues vaya carrerón he hecho para tenerla así... ya decía yo que notaba demasiado dolor... La que me dejó chafado fue la de antes de venir aquí (Indianápolis), porque la clavícula se había alargado y el hueso tenía signos de ir soldando pero no tanto como pensábamos.
-Cómo que la clavícula se había alargado?
-Sí, bueno, es que como me la he roto tantas veces y me han puesto placas, digamos que esas placas habían acortado el hueso, pero ahora no llevo placa, está soldando solo el hueso y está volviendo a su tamaño natural, digamos, y por eso tarda más de lo normal. Necesito tres semanas más para que esté bien. Y no caerme, claro.
-Pues la siguiente carrera es el próximo domingo...
-Ya, ahora pararé tres días para recuperarme del esfuerzo de estos tres días y volver a apretar otros tres días en Brno...

Y esa es la vida del #26 ahora. Ocurre que después de Brno tampoco habrá semana de descanso y el Mundial irá directo a Silverstone.

La de Jorge Lorenzo es parecida, un poco mejor en lo físico (él sí tiene operada la clavícula) y un poco peor en lo deportivo (está tercero en el Mundial, tercero en Indianapolis y sin cambio seamless en su M1). Por donde pasa afila la sonrisa y mide al interlocutor con la mirada y toda la escena dibuja un esto es muy largo y yo, de momento, no puedo hacer más, pero, quién sabe.

Márquez va rápido. Quedan ocho carreras y tiene el título cada vez más cerca. Funde el hierro como si fuera hielo. Le preguntan qué cuentas hace para salir campeón y dice que ninguna, e inmediatamente suelta: "hay que ir pasito a pasito pero deprisa." Pasito a pasito pero deprisa. Ahí lo lleva.

Y luego está lo de Valentino, que dice que no quiere retirarse sin volver a ser Campeón del Mundo. A falta de cinco vueltas se planta como un misil para pelear con Crutchlow y Bautista por la cuarta posición. Les mete la moto, se hace presente, se abre hueco, genera una tormenta selectiva, mete en el lio al #35 y al #19 y en la última curva hace que su Yamaha salga primera para lanzarse en la recta hacia la meta. Acaba cuarto el #46 y le dice via tuiter al Cal: always great battle with you Cal, I enjoyed a lot. Le responde Crutchlow: Bastardo!, hahaha.
Así va la vida de estos dos.













Y el domingo, Brno.


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